Osde y un primer acercamiento incorporando Inteligencia Artificial

La prepaga Osde acaba de lanzar una herramienta de “búsqueda con IA” con el claro propósito de que los propios pacientes, a través de un algoritmo, sean derivados automáticamente a profesionales de la salud de acuerdo con el motivo de consulta que presenten en su admisión.

🚨 Tras este sorpresivo anuncio, federaciones y colegios de psicología salieron con los tapones de punta a advertir sobre el peligro de automatizar un acto clínico que se encuentra estrictamente regulado por la ley nacional de Salud Mental, denunciando la falta de evidencia suficiente sobre la seguridad y eficacia de este tipo de prácticas tecnológicas sin la participación de los organismos profesionales.

🌐 La herramienta se presenta comercialmente como una innovación para ofrecer recomendaciones “más precisas, humanas y eficientes” que los filtros tradicionales, y comienza a aplicarse en la filial metropolitana con proyección de extenderse al resto del país.

💸 Esta movida corporativa se produce en un contexto sumamente tenso de aumentos sostenidos en las cuotas de la medicina prepaga, con nuevas subas informadas a partir de junio y con valores mensuales en planes individuales que ya superan los 490 mil pesos, lo que mantiene bajo el ojo de la opinión pública la compleja relación entre el precio y el acceso efectivo a las prestaciones médicas.

🏛️ A todo esto, la invención tecnológica aparece en un escenario político muy sensible, mientras el gobierno de Javier Milei impulsa profundos cambios sobre el régimen de salud mental y reabre la discusión sobre el alcance real de la ley vigente.

🗣️ La Federación de Psicólogas y Psicólogos de la República Argentina (FePRA) difundió comunicados donde rechaza de plano la implementación de inteligencia artificial para la admisión en salud mental y expresa su profunda preocupación, sosteniendo que la admisión no constituye un simple procedimiento administrativo ni una operación de clasificación automatizable, sino un acto clínico que debe quedar bajo la responsabilidad profesional directa.

⚠️ Desde el organismo advierten que estos mecanismos incorporan elementos ajenos a cualquier normativa o recomendación académica y que pueden configurar intervenciones iatrogénicas; es decir, situaciones específicas en las que la propia intervención sanitaria puede producir un daño concreto si incide sobre la demanda de atención sin la evaluación adecuada de un profesional.

🛡️ En la misma línea, el consejo superior del Colegio de Psicólogos de la provincia de Buenos Aires se pronunció firmemente y afirmó que este tipo de sistemas no cuenta con avales de ninguna clase cuando intenta cumplir funciones de orientación equivalentes al trabajo profesional, denunciando una vulneración a la ley nacional de Salud Mental, a los derechos del paciente, a las normativas de confidencialidad y protección de datos, y a los códigos de ética de la profesión.

🌍 En el plano internacional, la literatura académica sobre IA vinculada a la salud mental documenta experiencias de uso de algoritmos y chatbots para detección de síntomas y triage con resultados heterogéneos, pero remarca que son estudios con un nivel de evidencia todavía bajo, muestras reducidas, seguimientos cortos y escasez de datos sobre efectos adversos.

❌ Lo más preocupante que señalan las revisiones es que sólo una porción minoritaria de los estudios reporta protocolos específicos para el manejo del riesgo suicida, la derivación a servicios presenciales o la intervención inmediata de profesionales humanos ante señales de alarma.

📝 Entre los trabajos científicos citados aparece el artículo “La ética de usar inteligencia artificial en la evaluación psicológica y diagnóstico de pacientes”, publicado en 2024 en Ciencia Latina, que advierte sobre riesgos concretos de privacidad, sesgos, deshumanización de la atención y la total falta de responsabilidad médica frente a un eventual error del sistema.

🔍 Más que “alucinaciones”, como se le llama en la jerga a los errores que comete la IA, el problema central que describen los expertos internacionales es la opacidad del sistema, la imposibilidad de auditar con claridad su razonamiento y el riesgo latente de respuestas clínicamente inapropiadas frente a situaciones de extrema complejidad.

🧐 El Dato Curioso 🧠 La primera vez en la historia que se intentó automatizar la salud mental ocurrió en el año 1966 en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) con la creación de ELIZA, el primer chatbot de la historia. Diseñado para simular las respuestas de un psicoterapeuta Rogeriano mediante el refraseo de lo que decía el usuario, el programa era tan rudimentario que carecía de un razonamiento real; sin embargo, para sorpresa de sus creadores, los pacientes humanos desarrollaron un apego emocional inmediato y creían fervientemente que la máquina los entendía de verdad, un fenómeno psicológico que hoy la ciencia denomina formalmente como “el efecto ELIZA”.