La cantante volvió a ser tendencia tras su paso por el podcast Las Culturistas, donde dejó en claro que su fijación por conservar piezas dentales humanas y de sus mascotas no solo sigue intacta, sino que está más viva que nunca.
En su reciente paso por el popular podcast Las Culturistas, conducido por Matt Rogers y Bowen Yang, Kesha volvió a dejar a todos sin palabras al lanzar una petición tan directa como insólita hacia la audiencia: “¿Saben que colecciono dientes? Es verdad. Mándenlos. No es un simulacro ni una broma, soy una estrella pop y necesito sus dientes”.
La intérprete de Tik Tok explicó, con su característico sentido del humor, que la costumbre de guardarlos en pequeños frascos de vidrio por toda su casa cumple un doble propósito: conservar recuerdos y ahuyentar visitas no deseadas. “Empecé a ponerlos por toda mi casa porque, de alguna manera, asusta a los hombres heterosexuales. Los pongo cerca de la puerta, funciona como el ajo contra los vampiros”, bromeo durante la entrevista.
Un hábito que viene de lejos
Aunque la revelación causó furor en redes, para los fanáticos de la primera hora esto no es una novedad. La insólita fijación de la artista se remonta a 2011 y 2012, época en la que utilizó sus redes sociales para pedirle abiertamente a sus seguidores que le enviaran muelas del juicio o dientes de leche que ya no usaran para convertirlos en arte.
A lo largo de los años, Kesha ha llegado a acumular más de 1.000 piezas dentales enviadas por fans de todo el mundo. Lejos de dejarlas acumulando polvo en un cajón, la cantante transformó parte de la colección en llamativas piezas de joyería y vestuario:
- Accesorios de pasarela: Diseñó collares, aros y hasta un cinturón con las piezas recibidas.
- Una corona de dientes: Su creación más icónica y elaborada, confeccionada íntegramente con dientes humanos.
No solo de humanos: los dientes de sus gatos
Su amor por conservar “recuerdos físicos” de quienes la rodean no se limita a su público. Hace apenas unos meses, la artista confesó en el podcast Call Her Daddy que también guarda con recelo los dientes de sus propias mascotas.
“A mis gatos tuvieron que sacarles sus dientecitos, sus pequeñas muelas del juicio gatunas. También los colecciono. Me recuerda que tengo un pedacito de los seres que amo con conmigo”, explicó.
Para Kesha, la lógica detrás de esta práctica es bastante sencilla: si la gente suele tirar los dientes a la basura o desecharlos tras ir al dentista, prefiere que se los envíen a ella para darles una segunda vida como objetos de colección o accesorios de moda.
