Le hicieron el funeral y apareció viva

La familia de Chandika Shrestha ya la había despedido con una ceremonia funeraria. Dos días después, la encontraron viva bajo el barro de su propia casa.

🏔️ Todo pasó en Betrawati, un pueblo de la frontera entre Nepal y el Tíbet que quedó prácticamente borrado del mapa por lo que los vecinos llamaron el “tsunami del cielo”: unos 200 comercios desaparecidos, los dos puentes sobre el río arrasados y decenas de viviendas sepultadas.

⚰️ El jueves 3 de septiembre, unas 60 personas de la familia se juntaron para hacer una cremación simbólica. Como no había cuerpos, usaron efigies sagradas para representar a Chandika, de 64 años, y a su esposo Ananda Lal, que sigue desaparecido. Habían buscado en morgues hasta 130 kilómetros río abajo.

🔊 El sábado 5, un grupo que revisaba los restos de una vivienda escuchó un ruido débil. Después, un pedido de auxilio. El hermano de Chandika contó que también se oía el golpe de platos. La idea era tan improbable que algunos llegaron a pensar que se trataba de un fantasma.

⛏️ Los vecinos avisaron a los rescatistas. Unos se arrastraron por el lodo hasta encontrar una abertura, otros empezaron a sacar escombros con palas. Le dieron agua y la sacaron. Un helicóptero la trasladó a un hospital de Katmandú, donde quedó internada con una infección en una pierna.

💧 Cuando llegó la inundación, su marido había salido a avisarle a los vecinos que huyeran. Ella alcanzó a subir a un piso más alto. Según residentes y autoridades, la fuerza del agua pudo haber desplazado la casa unos 200 metros río abajo, con ella adentro.

🕯️ Ahora la familia tendrá que juntarse otra vez, pero para una ceremonia completamente distinta: su sobrino explicó que deben hacer nuevos rituales para purificarla y revertir los efectos del funeral simbólico.

🧐 El Dato Curioso: En rescates de este tipo, los equipos manejan una regla no escrita conocida como “las 72 horas de oro”: pasado ese plazo, las chances de encontrar sobrevivientes caen en picada por deshidratación e hipotermia. Chandika resistió diez días, más de tres veces ese límite. La catástrofe, provocada por un colapso glaciar en el Himalaya, dejó al menos 1.300 muertos y unas 5.000 personas desaparecidas.