A sus 85 años, Ney Matogrosso lidera un proyecto ambiental que ya liberó a miles de animales silvestres

Lejos de los reflectores y la intensidad de los escenarios, el legendario cantante brasileño Ney Matogrosso lleva décadas abocado a una causa silenciosa: la conservación del medio ambiente. En su finca de 140 hectáreas ubicada en Saquarema, estado de Río de Janeiro, el artista protegió de forma permanente cerca de 80 hectáreas pertenecientes al Bosque Atlántico, uno de los ecosistemas más amenazados de la región.

El predio cuenta con la categoría oficial de Reserva Particular del Patrimonio Natural (RPPN). Esta figura jurídica garantiza que la tierra jamás pueda ser destinada al loteo, la ganadería o la explotación comercial, blindando su ecosistema incluso ante una eventual venta a futuros propietarios 🌿.

  • Un santuario de biodiversidad: La propiedad alberga fuentes naturales de agua y vegetación nativa en estado virgen. “Beber agua de la fuente y el silencio de la mata es mejor que cualquier viaje internacional”, confesó el músico, quien cumplió 85 años en agosto de 2026.
  • Refugio para la ciencia: Desde principios de los años 2000, Matogrosso abrió las puertas de su predio a investigadores y biólogos para el estudio y la reintroducción de especies en peligro.

Según el testimonio del propio artista, dentro de la reserva ya se concretó la reintroducción de más de 10.000 animales silvestres rehabilitados, entre los que se destacan pecaríes, zorros de monte y serpientes boas 🐍.

La liberación de fauna requiere estrictos controles veterinarios y análisis de hábitat previa autorización ambiental. “No es solo abrir una jaula; cada animal necesita encontrar un ambiente donde realmente pueda sobrevivir”, reflexionó Matogrosso sobre la responsabilidad de sostener este verdadero oasis biológico.

Curiosidad

Ney Matogrosso fue la voz principal de Secos & Molhados, una de las bandas más revolucionarias de la música brasileña en los años 70. Durante la dictadura militar de su país, el grupo desafió la censura no solo con sus letras poéticas, sino también con una estética rompedora: salían a cantar con rostros maquillados y trajes extravagantes. El éxito masivo del grupo fue tan fulminante que en 1973 llegaron a vender más discos en Brasil que el mismísimo fenómeno global de The Beatles.