Si compraste libros usados y el olor a humedad te tiró para atrás, hay un truco que se volvió tendencia: meterlos al congelador. Suena raro, pero lo recomiendan hasta los especialistas en conservación.
📚 El problema es que los libros, sobre todo los de segunda mano, pueden traer pequeños insectos como los piojos de los libros y los pececillos de plata, que se alimentan del almidón de las páginas y de la encuadernación. Si hay humedad, aparece el moho, y el moho alimenta a los piojos.

🧊 El método: sellar el libro en una bolsa, para evitar condensación al descongelar, y dejarlo en el freezer entre tres y seis días. Si la infestación es seria, conviene repetir el proceso porque algunos huevos podrían sobrevivir. Según el artículo, el frío también ayuda con los malos olores.
🔍 Kristi Westberg, especialista en preservación de la biblioteca Huntington de California, confirma que funciona, pero avisa: “La congelación se ocupa de las plagas, pero si no solucionas la raíz del problema, podrían volver”.
🏠 Para guardarlos bien: evitar áticos, sótanos y garajes, y mantenerlos entre 15,5 y 25 °C con una humedad relativa del 40 al 60 por ciento. Y si el libro tiene manchas de agua, páginas pegadas o moho evidente, mejor reciclarlo antes que contagiar al resto de la biblioteca.
🧐 El Dato Curioso: la congelación es una técnica clásica en bibliotecas y archivos para controlar plagas sin usar productos químicos que dañen el papel. Lo nuevo es que ahora cualquiera puede aplicarla en su casa con el freezer de la heladera.
