Alerta financiera global por ataques coordinados a bancos y vaciamiento de cuentas en 15 países

Al igual que ocurrió en la primera semana del nuevo coronavirus —cuando solo se veían titulares dispersos, números chicos y nadie se animaba a hablar de crisis—, una tormenta silenciosa está golpeando los cimientos del sistema financiero internacional. Se acaban de reportar hackeos a bancos y robos de cuentas de manera simultánea en 15 países, pero los portales de noticias los informan por separado, sin conectar los puntos de una maniobra que pone en jaque a cualquier ahorrista. 🌐

Los delincuentes ya no necesitan armas ni boquetes; hoy entran por la puerta principal usando aplicaciones, contrapartes comerciales, llamadas falsas y hasta empleados comprados. Mientras ningún gobierno ordenó cerrar los bancos, las bandas criminales operan a destajo.

El golpe en Europa y América

El impacto más duro de toda esta seguidilla se registró en Francia, donde la entidad Crédit Mutuel Arkea sufrió la mayor pérdida entre los 15 casos reportados: unos 133 millones de dólares a través de contrapartes comerciales. 💸

Del otro lado del Atlántico, la vulnerabilidad también quedó expuesta con modalidades cada vez más sofisticadas:

  • Estados Unidos: En Dallas, 14 personas fueron acusadas por utilizar SIM swapping y cómplices infiltrados (insiders comprados) para apuntar a cuentas con más de 373 millones de dólares. En paralelo, una firma de Florida perdió 6,5 millones de dólares en apenas tres días mediante 15 transferencias telegráficas (más de 4 millones siguen sin aparecer).
  • Brasil: En solo 9 meses, el banco central contabilizó un récord de 99 incidentes cibernéticos (68 fueron fraudes), superando en ese lapso todo el número anual proyectado para 2025.
  • México y Canadá: Mientras en territorio mexicano un grupo criminal directamente aplicó herramientas de IA contra el sistema de pagos SPEI, en Canadá condenaron a un exempleado del Royal Bank of Canada (RBC) por abrirle 43 cuentas falsas al crimen organizado.

Asia y Oceanía bajo fuego cruzado

La magnitud del desfalco en el continente asiático y Oceanía muestra desde infiltraciones silenciosas hasta medidas desesperadas de los bancos centrales:

  • Japón: A través de llamadas falsas simulando ser bancos, estafaron a una empresa en Yamagata por más de 912 millones de yenes (unos 6,1 millones de dólares). En octubre el caso se unificó con Vietnam y dejó siete detenidos en el lugar.
  • Corea del Sur y Vietnam: En suelo surcoreano vulneraron 37 compañías financieras en cerca de un mes, filtrando 473.000 registros y obligando a investigar a 580 firmas. En Vietnam, los hackers estuvieron ocultos meses dentro del sistema bancario para robar fondos del propio banco en una sola noche.
  • Indonesia y Taiwán: En el Banco Jamby de Indonesia afectaron 6.609 cuentas y se filtraron 144.820 millones de rupias (unos 8,8 millones de dólares). En Taiwán, en un solo día extrajeron 41,76 millones de dólares taiwaneses (cerca de 1,3 millones de dólares) de 418 clientes del Banco Yongfeng —incluso de usuarios que no habían iniciado sesión—, aunque el dinero ya fue reembolsado.
  • Singapur y Malasia: Con cartas falsas y firmas adulteradas, en Singapur transfirieron 12,8 millones de dólares hacia Camboya (monto que logró recuperarse por completo). En Malasia, una demanda civil expuso la extracción de 1,985 millones de ringgits de cuentas reales en dos bancos.
  • Nepal, Sri Lanka y Nueva Zelanda: La situación en Nepal llevó al banco central a ordenar que todos los bancos pusieran sus sitios web fuera de línea, luego de que 22 clientes perdieran 4,987 millones de rupias nepalíes por llamadas falsas de verificación (KYC). En Sri Lanka, el propio Ministerio de Finanzas perdió 2,5 millones de dólares por una estafa vía correo electrónico que aún no recuperó; y en Nueva Zelanda, falsos policías tomaron el control de 22 cuentas y esfumaron 198.000 dólares neozelandeses. 🔒

El temor a la doble estafa

Aunque todavía nadie lo catalogue formalmente como una crisis global, en Japón las pérdidas por fraudes telefónicos y en internet ya treparon a los 261.000 millones de yenes (unos 1.700 millones de dólares) entre enero y septiembre, superando el ritmo del récord histórico de 2025.

Por eso, a partir de la próxima semana, la Agencia Nacional de Policía japonesa empezará a compartir datos de cuentas fraudulentas con 807 instituciones financieras, preparándose para un escenario aún más oscuro: el día en que las víctimas terminen pagándole dos veces a los estafadores. 🚨

curiosidad

El primer gran robo bancario digital de la historia moderna que puso en alerta a las potencias ocurrió en 1994, mucho antes de la era de los smartphones y la inteligencia artificial. Un bioquímico y programador ruso llamado Vladimir Levin, operando desde una computadora en San Petersburgo, logró infiltrarse a través de las redes de telecomunicaciones en el sistema de transferencia de fondos de Citibank en Estados Unidos. Sin usar ningún tipo de virus moderno, consiguió desviar 10,7 millones de dólares hacia cuentas repartidas en Finlandia, Estados Unidos, Países Bajos, Alemania e Israel. Aunque el banco logró recuperar casi todo el dinero salvo unos 400.000 dólares y Levin fue arrestado en el aeropuerto de Stansted (Londres) en 1995, aquel episodio obligó a toda la banca mundial a implementar por primera vez sistemas de encriptación dinámica y tarjetas de coordenadas.