Un comercio de Rusia organizó un insólito “Juego de Tronos” donde los concursantes bebieron de inodoros

Hay estrategias de marketing que rozan lo insólito, y lo que ocurrió en la ciudad rusa de Stávropol cruza holgadamente esa frontera. Una tienda de artículos de fontanería llamada Domix decidió promocionar su sucursal local con un concurso bautizado como “Juego de Tronos”, donde el objetivo final era alzarse con un premio de 100.000 rublos (equivalentes a casi 1.300 dólares).

La competencia, pensada como una prueba de rapidez y resistencia física, no tardó en volverse viral por el extremo al que debieron someterse los aspirantes. 🥤

¿En qué consistió la competencia?

  • Fase 1 (Velocidad): Los participantes se dividieron en grupos de siete personas frente a retretes nuevos y recién instalados. ¿El desafío? Vaciar lo más rápido posible un recipiente de bebida con gas sin alcohol servido directamente en la taza del inodoro, utilizando únicamente sorbetes de gran tamaño. El más veloz de cada tanda avanzaba.
  • Fase 2 (Resistencia): Siete clasificados pasaron a la ronda definitiva, que cambió drásticamente de regla. Debieron sentarse sobre las tapas cerradas de los inodoros y resistir la mayor cantidad de tiempo posible sin levantarse ni ir al baño, conteniendo las ganas tras el masivo consumo de líquido previo. ⏱️

Tras diez horas consecutivas de permanencia, la entrega fue casi total: el equipo organizador confirmó que solo dos personas abandonaron la prueba durante toda la jornada.

Aunque la firma no hizo pública la identidad del ganador que se llevó el premio en efectivo, las imágenes del evento inundaron las redes sociales a las pocas horas. La jugada publicitaria no salió del todo gratis en términos de imagen: usuarios y medios locales criticaron con dureza la actividad, catalogándola abiertamente como un acto degradante. 🧻

Curiosidad

El término “Juego de Tronos” no solo hace un guiño a la famosa serie de televisión, sino a un clásico del lunfardo y la jerga popular a nivel global: llamar “trono” al inodoro proviene de una asociación humorística del siglo XIX, cuando las sillas de orinal de la aristocracia europea solían fabricarse con maderas nobles, respaldos altos y apoya brazos, imitando la estructura física y la postura erguida de los tronos reales.