La franquicia de Resident Evil se prepara para dar un golpe sobre la mesa en la pantalla grande. La nueva adaptación cinematográfica dirigida por Zach Cregger (Barbarian, Weapons) recibió oficialmente la clasificación R, una etiqueta que garantiza que la producción no se guardará nada en el tintero gracias a su contenido de “violencia sangrienta intensa, gore y lenguaje constante” 🎬.
La trama hace foco en Bryan, un mensajero médico encarnado por Austin Abrams, quien se ve envuelto en una pesadilla de supervivencia durante una sola noche dentro de un entorno totalmente devastado.
Para sorpresa de los fanáticos del material original, el realizador aclaró que el protagonismo no recaerá en las hordas tradicionales:
- Poco zombi clásico: aparecerán de forma puntual en secuencias específicas.
- Foco en el bestiario: el peligro real estará en los mutantes, criaturas bizarras y aberraciones generadas por el T-virus 🧬.
- Ritmo implacable: la acción detona a los cinco minutos de metraje y se transforma en una carrera de obstáculos constante, saltando de una amenaza a otra casi sin pausas para respirar.
El proyecto, catalogado por Sony como una reinvención aterradora de la marca, cuenta con un guion coescrito por el propio Cregger junto a Shay Hatten (John Wick 3 y John Wick 4), prometiendo una combinación letal de tensión y coreografías dinámicas 🩸.
El debut internacional de la cinta en los cines comenzará el 16 de septiembre de 2026, mientras que su llegada a las salas de Estados Unidos quedó fijada para el 18 de septiembre.
Curiosidad
Aunque la saga cinematográfica original encabezada por Milla Jovovich solía ostentar la etiqueta R en Estados Unidos principalmente por secuencias de acción estilizada y disparos, el primer videojuego de Resident Evil (1996) fue severamente censurado en sus cinemáticas occidentales: la mítica escena introductoria con actores reales fue recortada en blanco y negro para ocultar planos explícitos de miembros cercenados y una cabeza decapitada por un perro zombie. Con esta nueva entrega, la franquicia busca reconectar precisamente con ese horror crudo y sin filtros de sus orígenes.
