El tiro perfecto: la técnica de catapulta con la que un nene de 10 años y su papá conquistaron un nuevo récord mundial 

Hay pasatiempos de fin de semana que se van un poco de las manos. David Rush, el conocido cazador de marcas que ya acumula más de 200 títulos internacionales, volvió a hacer de las suyas. Esta vez no estuvo solo: junto a su hijo Jeremy, de apenas 10 años, consiguieron oficializar un nuevo récord Guinness al lanzar y atrapar un globo de agua a una distancia increíble de 43 metros (141,07 pies) sin que el proyectil explotara en el intento. 🎈

La prueba, realizada en Idaho el pasado 3 de junio y verificada recientemente por las autoridades del certamen, exigió una precisión casi quirúrgica. El viento cruzado del lugar provocó varios intentos fallidos, pero la clave del éxito estuvo en la ciencia aplicada a la jugada.

Para lograr que la superficie de goma resistiera la aceleración, el padre diseñó un lanzamiento muy específico:

“Lo que hice al final fue probar un movimiento de catapulta donde giro mi brazo extendido en círculo y lo suelto cuando alcanza el punto más alto; utilizo la fuerza centrípeta para acelerar el globo y, cuando la velocidad va en la dirección deseada, lo dejo volar en un arco”, explicó Rush.

Del otro lado del campo, la destreza del pequeño Jeremy fue decisiva. Recibir una bombita de agua a semejante velocidad exige amortiguar el impacto con un movimiento de manos sumamente suave para no romper la tensión superficial del plástico. 🌊

Tras ajustar la trayectoria de tiro y pulir la técnica de recepción, la dupla estadounidense logró la captura perfecta sin derramar una sola gota, sumando una nueva estatuilla a la ya abultada colección familiar. ⏱️

curiosidad

La física detrás de las bombitas de agua oculta un detalle contraintuitivo: cuanto más lleno de agua está el globo, más resistente se vuelve al impacto. Esto ocurre porque el agua elimina el aire interno y distribuye la energía del choque de forma uniforme por toda la superficie elástica; si el globo tiene poco líquido o conserva burbujas de aire, la presión desigual hace que reviente instantáneamente al menor contacto.