🎬 El plano del debate tecnológico dentro de Hollywood y la escena artística internacional sumó las declaraciones de una de las figuras más transgresoras y singulares del séptimo arte: John Waters. Reconocido históricamente por consolidar una filmografía que elude las modas comerciales y las exigencias del mercado masivo, el realizador ratificó su absoluto escepticismo frente a la implementación de herramientas de inteligencia artificial en las distintas fases de los procesos creativos, defendiendo a rajatabla el valor de la manufactura y la sensibilidad humana.
🧠 El director de la emblemática película Pink Flamingos señaló que no encuentra un aporte significativo en estos sistemas automatizados para el desarrollo y la evolución de una obra cultural. Tras evaluar diferentes maquetas digitales que intentaron replicar sus característicos lineamientos estéticos, el autor desestimó la calidad de dichos resultados, sugiriendo en contrapartida que este tipo de tecnologías de vanguardia deberían direccionarse hacia finalidades de mayor trascendencia colectiva, tales como la investigación médica y científica.
🎙️ Respecto a este panorama, el cineasta aportó definiciones categóricas durante un reportaje concedido a la revista especializada Billboard, donde enfatizó de manera taxativa que los algoritmos no representan ninguna utilidad para sus jornadas de escritura. En esa misma línea, el realizador argumentó de forma irónica que preferiría ver a la IA abocada a la búsqueda de una cura contra el cáncer antes que al armado de textos, rememorando además que cuando le exhibieron un guion confeccionado de forma automatizada bajo su supuesto estilo, la pieza no pasó de ser un boceto inicial de muy baja calidad.
👁️ Conviene remarcar que la obra general de Waters se cimenta sobre parámetros completamente opuestos a las convenciones tradicionales del “buen gusto”, apoyándose fuertemente en el uso del grotesco, el absurdo y las fronteras de la exhibición condicionada. En sintonía con estas características de su identidad visual, el artista sumó un análisis particular respecto a la generación de contenidos adultos mediante software, apuntando que inicialmente consideró que el formato digital encajaría de buena manera en ese rubro, pero terminó rechazándolo debido a que la excesiva perfección y pulcritud técnica de los renders le quita el componente genuino que requiere el género.
