Día Nacional del Circo: la historia detrás del 6 de octubre y el homenaje a Pepe Podestá

Cada 6 de octubre la Argentina rinde homenaje a una de las expresiones artísticas más tradicionales de su cultura con la celebración del Día Nacional del Circo. La efeméride no solo busca visibilizar y reconocer el trabajo de quienes le dan vida a estos espectáculos en todo el país, sino que conmemora el nacimiento de José “Pepe” Podestá, la figura clave que transformó las acrobacias importadas de Europa en una disciplina con sello fuertemente rioplatense. 🎪

Nacido en Montevideo en 1858 en el seno de una familia afincada a ambos lados del Río de la Plata, Podestá fundó en 1873 junto a sus hermanos la Compañía de los Hermanos Podestá. Tras desembarcar en Buenos Aires en 1880 con el Circo Arena, el grupo terminó dando origen al histórico Circo Criollo, una propuesta que revolucionó la escena local al poner en el centro las costumbres, el humor y los valores nacionales. 🎭

Los dos grandes hitos que inmortalizaron el talento de Pepe Podestá en las pistas:

  • Pepino el 88: Un célebre payaso de traje a lunares creado por él mismo, cuya famosa presentación rimada (“Acepto, estudio, trasnocho, salto, brinco, con maestría…”) se convirtió en un clásico de la época tanto en Uruguay como en la Argentina.
  • Juan Moreira: La adaptación teatral de la figura del gaucho rebelde que luchaba por la justicia. Esta representación no solo consagró a Podestá como actor y acróbata, sino que sentó las bases operativas del teatro nacional.

A diferencia del circo tradicional europeo, el formato criollo combinó la destreza física, los malabares y las parodias con un segundo bloque dedicado a la actuación dramática y la comedia costumbrista. Hoy en día, la jornada invita a poner en valor a las familias circenses que recorren el territorio argentino y a debatir sobre los derechos y condiciones laborales de los trabajadores del sector. 🍿

Curiosidad

¿Sabías de dónde salió el curioso nombre del personaje Pepino el 88? En los inicios de la compañía, Pepe Podestá no tenía presupuesto para comprar un traje de payaso formal, por lo que improvisó un vestuario utilizando un par de sábanas viejas de su casa. Para decorarlo y disimular lo gastado de la tela, recortó cuatro lunares negros de un viejo abrigo y los cosió en el frente de a pares. Al mirarse al espejo, notó que las telas circulares formaban dos números ocho perfectos, dándole nacimiento instantáneo a la estética y al apodo del payaso más famoso del Río de la Plata.