De “La llama que llama” al “García y González”, un viaje por las publicidades más inolvidables

Hay piezas publicitarias que trascienden la pantalla chica para instalarse de lleno en la mesa familiar, el mostrador del bar y las bancas del colectivo. En la Argentina, la televisión supo ser un verdadero laboratorio de creatividad donde las marcas vendían productos pero, sobre todo, construían identidad y modismos que perduran intactos con el paso de las décadas 📺.

Repasar las tandas de los años 80, 90 y 2000 es abrir un arcón lleno de recuerdos, humor y astucia criolla.

Clásicos inolvidables de nuestra pantalla

  • El abuelo y los escarbadientes (Vino Montefiore, años 80): Un retrato entrañable del humor cotidiano ambientado en una pulpería. Esta pieza capturó la esencia del encuentro entre amigos y popularizó modismos de la época.
  • La llama que llama (Telecom, 1998): De la mano de la mítica agencia Agulla & Baccetti, una saga disparatada de llamas haciendo insólitas llamadas de larga distancia a lo largo y ancho del país 🦙.
  • Los mamíferos (Parmalat, 1998): Niños disfrazados de tiernos animales doblados con voces de adultos madrugadores, exigiendo su leche antes de arrancar el día.
  • Las místicas epopeyas de Cerveza Quilmes: Desde el eufórico “Gol, gol, gol en tu cabeza hay un gol” hasta la inolvidable “Boda García-González”, la marca supo adueñarse del fervor popular, el fútbol y el folclore festivo.
  • Jaime y el jugo de durazno (Tang, años 90): “¡Jaime, el niño tiene sed y no hay duraznos!”, la frase que inmortalizó al elegante mayordomo resolviendo los caprichos veraniegos con un sobrecito de jugo en polvo.
  • La chica del 2000 (Telecom, 1999): Aquel recordado “Papá, hablemos de mi futuro”, donde una beba recién nacida le marcaba la cancha a sus padres desde la misma sala de partos 👶.

Historias mínimas de treinta segundos que se metieron en el ADN nacional y lograron algo reservado para muy pocos: que la gente esperara la tanda comercial para sonreír.

Curiosidad

El famoso eslogan “El sabor del encuentro” de Cerveza Quilmes nació a finales de la década del 80. Fue tan contundente en el imaginario popular que, en 1997, la agencia realizó un recordado comercial cómico donde una mujer real llamada Elsa Bor de Encuentro demandaba humorísticamente a la cervecera reclamando que estaban usando su nombre completo en cada aviso publicitario.