¿Por qué siempre estamos cansados? Causas y hábitos que afectan la energía
Sentirse cansado constantemente puede deberse a múltiples factores, que van desde hábitos diarios hasta trastornos del sueño o señales de algunas enfermedades.
Diferencia entre somnolencia y fatiga
De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, es importante diferenciar la somnolencia del cansancio. La somnolencia se caracteriza por una necesidad incontrolable de dormir, y cuando se presenta de forma excesiva, puede indicar la presencia de un trastorno del sueño.
Por otro lado, la fatiga es una sensación de falta de energía y motivación. Puede ser una respuesta normal al esfuerzo físico, el estrés, el aburrimiento o la falta de descanso. En general, no suele ser síntoma de una enfermedad grave. Sin embargo, cuando el cansancio persiste a pesar de dormir bien, alimentarse adecuadamente y manejar el estrés, es necesario consultar a un médico.
Enfermedades y condiciones que pueden causar fatiga
Algunas enfermedades pueden provocar cansancio persistente. Entre ellas se encuentran:
- Anemia: Se trata de un recuento bajo de glóbulos rojos. Un análisis de sangre puede determinar si esta condición está afectando los niveles de energía.
- Diabetes: Sus síntomas incluyen fatiga extrema, sed excesiva, micción frecuente (especialmente durante la noche) y pérdida de peso inexplicable.
- Trastornos del sueño: Insomnio, apnea del sueño y narcolepsia pueden afectar la calidad del descanso, provocando agotamiento diurno.
- Problemas en la tiroides: Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden generar cansancio crónico, acompañado de nerviosismo, ansiedad e irritabilidad.
- Consumo de alcohol o drogas: Estas sustancias pueden alterar los patrones de sueño y reducir la energía.
- Depresión: Además de afectar el estado de ánimo, la depresión suele causar agotamiento persistente.
- Dolor crónico: Condiciones como la fibromialgia o la artritis pueden generar fatiga constante debido al impacto del dolor en la calidad del sueño.
Hábitos que pueden causar falta de energía
Existen factores en el estilo de vida que influyen directamente en los niveles de energía y que, si no se manejan correctamente, pueden generar fatiga diaria.
Dormir poco o mal
La calidad del sueño es determinante para la energía diaria. Según la neuróloga Stella Maris Valiensi, especialista en medicina del sueño del Hospital Italiano de Buenos Aires, una de cada cuatro mujeres presenta síntomas de insomnio. Además, las mujeres tienen un 40% más de probabilidades de padecer insomnio que los hombres, a pesar de necesitar más horas de sueño.
Para mejorar el descanso, es fundamental establecer una rutina de sueño adecuada. Si los problemas persisten, es recomendable acudir a un especialista.
Estrés crónico
El estrés tiene un impacto significativo en la salud física y mental. Según la doctora Valiensi, afecta el equilibrio hormonal y los neurotransmisores, alterando el sueño y provocando despertares nocturnos o insomnio. Estas alteraciones contribuyen al cansancio durante el día.
Saltarse comidas o hacer ayunos prolongados
Permanecer muchas horas sin ingerir alimentos puede provocar una caída abrupta en los niveles de glucosa, que es la principal fuente de energía para el cerebro. Como resultado, pueden aparecer síntomas como fatiga, malhumor y dificultad para concentrarse. La mejor estrategia es mantener una alimentación equilibrada con cuatro comidas diarias y colaciones saludables.
Exceso de cafeína
Aunque el café puede ayudar a mantenerse alerta, consumirlo en exceso puede generar tolerancia y reducir sus efectos estimulantes. Esto puede llevar a una sensación de mayor agotamiento. Para evitarlo, los expertos recomiendan reducir gradualmente el consumo de cafeína.
Uso excesivo de dispositivos electrónicos
Pasar mucho tiempo en redes sociales o frente a pantallas antes de dormir puede afectar la calidad del sueño. La luz azul que emiten estos dispositivos interfiere con la producción de melatonina, la hormona que regula el descanso. Por ello, se recomienda evitar el uso de pantallas al menos una hora antes de acostarse.
Falta de ejercicio
Aunque pueda parecer contradictorio, realizar actividad física regularmente mejora los niveles de energía. Según las doctoras Toni Golen y Hope Ricciotti, de Harvard Women’s Health Watch, el ejercicio aumenta la circulación de oxígeno en el cuerpo, lo que favorece la producción de energía en las mitocondrias y permite un mejor funcionamiento del organismo. Además, contribuye a un sueño más profundo y reparador.
Deshidratación
No consumir suficiente agua puede afectar la calidad del sueño y disminuir los niveles de energía. De acuerdo con la Fundación del Sueño de Estados Unidos, acostarse deshidratado puede generar un ciclo en el que la falta de líquidos afecta el descanso y el sueño deficiente intensifica la deshidratación. Para evitarlo, es importante beber agua a lo largo del día y consumir alimentos hidratantes, como frutas y verduras.
¿Cómo aumentar los niveles de energía?
Para combatir la fatiga y mejorar la vitalidad, es recomendable adoptar hábitos saludables como:
- Mantener una alimentación balanceada con todos los nutrientes esenciales.
- Realizar actividad física de forma regular para reducir el estrés y mejorar el descanso.
- Practicar técnicas de relajación, como la meditación, para disminuir la tensión acumulada.
- Dormir al menos 8 horas por noche.
- Planificar las actividades diarias incluyendo momentos de descanso y recreación.
- Comer con tranquilidad y evitar el consumo de sustancias excitantes como el alcohol, el tabaco y las harinas refinadas.
Pequeños cambios en la rutina pueden marcar una gran diferencia en la energía diaria, permitiendo disfrutar de un mayor bienestar y calidad de vida.