Hay destrezas insólitas que requieren tanta precisión como tolerancia al dolor. El célebre plusmarquista estadounidense David Rush, un coleccionista serial con más de 200 títulos de Guinness World Records en su haber, volvió a hacer de las suyas en Idaho. Esta vez, junto a su sobrina Ali de 13 años, logró la disparatada marca de atrapar 20 aviones de papel con la boca en apenas 60 segundos.
La hazaña no arrancó sobre rieles y demandó un ajuste fino de puntería y resistencia física para pulverizar el récord anterior, que estaba fijado en 17 capturas exitosas:
- Un arranque con sabor a poco: En la primera prueba reglamentaria de la jornada, la dupla cosechó apenas 14 recepciones, quedando lejos de la exigencia del jurado certificador.
- El ojo clínico de una arquera: Para no fallar en el intento definitivo, Rush convocó a su sobrina, jugadora de fútbol de alto nivel, cuyo ángulo de lanzamiento y constancia fueron clave. “Pasamos un día de práctica y gastamos cientos de tiros hasta que la sincronización fue lo suficientemente buena”, confesó el hombre en sus redes.
- Plegado ‘anti-dolor’: El desafío había sido postergado por años porque el impacto del papel filoso en el rostro resultaba insoportable. La solución llegó al encontrar un diseño especial con punta roma; si bien el golpe “todavía picaba”, pasó de ser una amenaza peligrosa para los ojos a una molestia meramente tolerable. ✈️
En el segundo intento oficial, la sincronización entre el lanzamiento y el bocado fue perfecta: 20 aviones al buche y una nueva medalla internacional para colgar en la biblioteca de los récords insólitos. ⏱️
Curiosidad
A pesar de lo frágil que parece el material, el impacto de un avión de papel puede ser verdaderamente aerodinámico y veloz. El récord mundial Guinness de la mayor velocidad alcanzada por un avión de papel tirado a mano pertenece al norteamericano Joe Ayoob (junto al diseñador John Collins), quien en 2012 logró que su modelo de papel plegado alcanzara una velocidad máxima estimada de 98 km/h y recorriera una distancia de 69 metros antes de tocar el suelo.
