“Así como puede cantar, puede ir preso”: el juicio al Pity Álvarez

La segunda jornada del juicio oral a Cristian “Pity” Álvarez por el homicidio de Cristian Díaz arrancó con tensión y posturas bien marcadas en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29.

A diferencia del primer día —donde prácticamente se quedó dormido todo el tiempo—, el ex líder de Viejas Locas e Intoxicados se mostró un poco más despierto, aunque no dejó de llamar la atención de todos los presentes por sus particulares elecciones de vestuario y comportamiento. Llegó al tribunal con maquillaje, un guante con luces y una remera roja con la inscripción “La gente manda”, además de haber lanzado la frase “Que Dios reparta suerte” ante la consulta de la prensa.

El testimonio de la viuda: dolor, reclamo de justicia y el impacto en su hija

El momento más denso de la mañana llegó con la declaración de Verónica Román, última pareja de la víctima y madre de su hija de 16 años. Interrogada por la querella y por el fiscal Sandro Abraldes, reconstruyó el impacto devastador que tuvo el crimen en su familia.

  • Sin relación frecuente: Román aclaró que, si bien Díaz y Álvarez eran vecinos en el complejo Samoré de Villa Lugano, jamás los vio tener un trato cercano ni supo de enfrentamientos previos.
  • El perfil de la víctima: Aseguró que el “Gringo” Díaz no portaba armas ni cuchillos, y desmintió que tuviera problemas de consumo de drogas durante la etapa en la que convivieron.
  • El pedido de justicia: La viuda fue contundente sobre la actitud del músico. “Espero que se haga justicia. Lo que veo es que no hay arrepentimiento de lo que hizo, como que no le importa. Si tiene que pagar, que pague. Así como puede cantar y salir, también puede ir preso. A mi hija la dejó sin un padre”, lanzó sin rodeos. ⚖️

Testigos a la espera y cruce con los medios

Durante la jornada se preveía el testimonio de cinco personas clave para reconstruir la noche del 12 de julio de 2018. Sin embargo, uno de los testigos principales —Carlos Stiempcich— pegó el faltazo argumentando un dolor de muelas urgente y declarará el viernes. Por su parte, la expareja de Pity al momento del hecho, Agustina Inbernoz, pidió declarar a puertas cerradas y sin la presencia de público ni del imputado en la sala.

En un breve intercambio con los periodistas presentes antes de volver a dormitar contra la pared de los tribunales, Pity fue consultado sobre si le daba temor volver a la cárcel. Su respuesta fue corta y al pie: “Lo que diga la Justicia”.

En la puerta del edificio de la calle Paraguay, en tanto, un grupo de fanáticos se acercó a hacerle el aguante al músico con una bandera que citaba una estrofa icónica de Intoxicados: “Abriste una puerta sin darte cuenta, era la última que te faltaba abrir”.

Curiosidad: El lugar donde ocurrió el crimen, el complejo habitacional Cardenal Antonio Samoré en Villa Lugano, es una megaestructura de monobloques construida en la década del 70 que cuenta con más de 1.200 departamentos distribuidos en varios sectores. Es un microcosmos barrial tan masivo que tiene sus propias plazas internas, pasillos aéreos interconectados y locales comerciales, lo que hizo que la noche del disparo decenas de vecinos se asomaran a las ventanas tras escuchar los estampidos en la oscuridad de la madrugada.