La industria del cuidado personal en Argentina quedó a las puertas de un cambio histórico 🐰. La diputada nacional Gabriela Estévez impulsó en el Congreso un proyecto de ley pionero, redactado en conjunto con la ONG Te Protejo, que busca erradicar en el país las pruebas cosméticas en animales y alinear a la ciencia nacional con los más altos estándares éticos del mundo.
La iniciativa, bajo el lema de la campaña También Sienten Argentina, pretende prohibir de manera paulatina tanto los ensayos de seguridad sobre ingredientes o productos terminados en seres vivos como la importación de cosméticos testeados en animales en el exterior.
Los pilares de la propuesta legislativa se enfocan en tres ejes:
- Sustitución científica y tecnológica: Se contempla reemplazar los experimentos tradicionales por metodologías in vitro, cultivos celulares, modelos computacionales y bioingeniería de tejidos, técnicas más eficientes y precisas para la biología humana.
- Control y transición gradual: Asigna a la ANMAT la fiscalización y validación de las nuevas pruebas alternas, otorgando un plazo adecuado para que las empresas y laboratorios locales adecuen sus instalaciones.
- Innovación en el mercado local: La adaptación de estas capacidades no solo fomenta la investigación científica de vanguardia, sino que también abre puertas a la exportación en mercados internacionales que exigen la certificación cruelty-free 🧴.
Con este paso, la Argentina busca sumarse a la tendencia que ya sentó jurisprudencia en Latinoamérica con leyes aprobadas en países como Brasil, México, Chile, Colombia y Ecuador. De concretarse su sanción, el país se transformará en el número 46 a nivel mundial en erradicar definitivamente esta práctica.
Curiosidad
Una de las pruebas de laboratorio más famosas a nivel histórico para la medición de irritación química es el Test de Draize, creado en 1944 por los toxicólogos John H. Draize y Jacob M. Spines. Diseñado originalmente para evaluar pesticidas en los ojos y la piel de conejos albinos, este método cayó fuertemente en desuso técnico tras el desarrollo de la córnea humana reconstruida mediante bioingeniería, que resulta significativamente más precisa para predecir reacciones toxicológicas humanas.
