A 12 años de la partida física de Gustavo Cerati, aquel 4 de septiembre de 2014 todavía resuena con la fuerza de un acorde suspendido en el aire. Fueron 1571 días en coma, un paréntesis trágico de más de cuatro años que empezó en una cálida noche caribeña y terminó en la habitación 116 de la Clínica ALCLA en Buenos Aires, a causa de un paro cardiorrespiratorio cuando el músico tenía 55 años. 🎸
El último aplauso en Caracas
La noche del 15 de mayo de 2010, el Estadio de Fútbol de la Universidad Simón Bolívar fue el escenario del acto final. Cerati presentaba Fuerza Natural, su quinto disco solista, acompañado en el escenario por Richard Coleman, Fernando Samalea, Gonzalo Córdoba y Anita Álvarez de Toledo.
El recital dejó momentos imborrables antes del colapso:
- Concepto intacto: Respetó la secuencia exacta de Fuerza Natural al inicio con “Magia”, “Deja vú” y “Cactus”.
- Instrumentos y clásicos: Estrenó una guitarra doble cuello Mosrite para “Tratame suavemente” y repasó temas de Bocanada, Ahí vamos y Amor amarillo.
- El solo eterno: Durante “Lago en el cielo”, regaló un solo de guitarra notablemente más largo que de costumbre. Fue la última pieza que tocó en su vida.
- La despedida: Se llevó la mano al pecho, mandó un beso y soltó una frase premonitoria: “Hasta la próxima, chau”.
La descompensación y la urgencia médica 🩺
El clima festivo del backstage se quebró tras el show. Cuando el grupo se juntó para la foto final, el sonidista Adrián Taverna vio a Cerati pálido y con los ojos desorbitados. Incapaz de articular palabra, caminó a su camarín y minutos después fue hallado recostado e hiperventilado sobre un sillón.
Lo que siguió fue una carrera contra el tiempo: ingresó al Centro Médico La Trinidad —que en ese instante no tenía luz, forzando un paso fugaz por otra clínica— donde confirmaron una isquemia cerebral con infarto extenso en el hemisferio izquierdo. Aunque tuvo breves momentos de lucidez donde se comunicó por gestos y miró televisión, un edema cerebral el 17 de mayo obligó a una cirugía de urgencia al día siguiente, autorizada por su hermana Laura. La intervención no logró revertir el cuadro y entró en coma.
La trinchera que lo sostuvo 💔
El 7 de junio de 2010 retornó al país en aeroambulancia. Tras un breve paso por el FLENI, a fines de octubre fue derivado a ALCLA. Allí, la privacidad se volvió extrema: instalaron un detector de huellas digitales en la puerta para frenar a los intrusos.
A lo largo de cuatro años, las visitas armaron un escudo afectivo inquebrantable:
- Familia presente: Su madre, Lillian Clarke, iba todas las tardes desde Villa Ortúzar. Su hijo Benito y sus hermanas Laura y Estela se turnaban en la guardia diaria.
- Amigos y colegas: Adrián Taverna, Oscar Roho, Pedro Moscuzza y Leandro Fresco lo visitaban de forma constante. Zeta Bosio y Charly Alberti iban con un ritmo más espaciado, mientras que Luis Alberto Spinetta lo visitó en junio de 2011 y le regaló una guitarra.
La lluvia de aquel septiembre de 2014 acompañó la despedida multitudinaria en la Legislatura porteña. Entre el dolor de la marea de fanáticos, Shakira lo despidió como “la figura del rock en español más representativa”, mientras que Charly García resumió el sentir popular definíendolo como “un arquitecto de la música”. 🕯️
Curiosidad
Durante los más de cuatro años que permaneció internado en el primer piso de la Clínica ALCLA, la habitación de Gustavo Cerati nunca estuvo en silencio absoluto. Su entorno más cercano mantenía encendido un reproductor con una selección musical rotativa que incluía producciones de ambient, música electrónica y sus discos preferidos. La familia y sus amigos mantuvieron la rutina de musicalizarle cada tarde como un canal directo de estímulo y conexión sensorial mientras esperaban una evolución clínica.
