Bill Gates, el tipo que ayudó a inventar la computadora personal, salió a decir en voz alta lo que en Silicon Valley solo se murmura puertas adentro: la inteligencia artificial va a borrar del mapa una cantidad brutal de trabajos, y no hay vuelta atrás.
💻 En un ensayo de casi 6.000 palabras publicado este miércoles, el cofundador de Microsoft lanzó una acusación fuerte: los que están construyendo esta tecnología saben perfectamente lo que se viene y decidieron no contarlo. Según reveló en entrevistas con The New York Times y Semafor, la consigna puertas adentro de la industria es no hablar del tema porque “es malo para el próximo billón de dólares que están tratando de levantar”.

🚨 Gates fue más allá y aseguró que la industria ya cruzó, una por una, las líneas rojas que ella misma se había marcado: desde abaratar ciberataques hasta eliminar empleos en masa. “Estamos en proceso de cruzar cada uno de esos umbrales”, dijo, sin vueltas.
🏝️ Su propuesta se llama “Human Reserved” (algo así como “reservado para humanos”): dejar ciertos trabajos exclusivamente en manos de personas aunque las máquinas puedan hacerlos mejor, tal como se hace con las reservas naturales. El cuidado infantil o los jurados populares quedarían blindados; la salud y la educación serían zonas mixtas, con el profesional siempre al mando.
💰 También propuso algo más picante: gravar con impuestos el uso de la IA y a los robots, porque hoy el sistema impositivo “empuja a reemplazar personas con máquinas”. Ya había planteado algo parecido en 2017 y los economistas lo bajaron con frialdad.

📉 Lo más duro es el propio número que hizo Gates: ni en la versión más optimista de su plan se protege a más del 40% de los trabajadores. Traducido, seis de cada diez quedarían afuera. “No hay ningún plan para facilitar la entrada a la era de la IA”, admitió.
🧐 El Dato Curioso: Gates ya había anticipado este debate hace casi una década, cuando en 2017 propuso cobrarle impuestos a los robots que reemplazan mano de obra humana, una idea que en su momento sonó a ciencia ficción y que hoy vuelve a la mesa con mucho más peso. La paradoja es que el mismo hombre que popularizó la computadora en cada hogar es hoy quien más fuerte pide ponerle un freno a la automatización total del trabajo.
