Un satélite escuchará el silencio de la Luna

Un satélite del tamaño de una caja de zapatos podría resolver uno de los misterios más profundos del universo: qué pasó en esos 150 millones de años en los que todavía no existía ni una sola estrella.

🌑 Se llama CosmoCube, es británico y su plan es orbitar la cara oculta de la Luna durante los próximos cinco años. La idea, según la Universidad de Cambridge, es usar al propio satélite natural como escudo para bloquear el ruido eléctrico de la Tierra y así poder “escuchar” una señal que nunca se detectó de forma directa.

📡 Esa señal se llama línea de 21 centímetros y la emiten los átomos de hidrógeno en el período que va desde el resplandor del Big Bang hasta el “amanecer cósmico”, el momento exacto en que se encendieron las primeras estrellas del universo. Detectarla desde la Tierra es directamente imposible: la ionósfera y toda la contaminación de radio FM y telecomunicaciones la tapan por completo.

🔬 “No existe otro lugar donde se pueda obtener el tipo de protección necesaria para detectar una señal tan débil, al tiempo que se observa todo el espacio. La cara oculta de la Luna es realmente la única opción”, explicó Eloy de Lera Acedo, el investigador que lidera el proyecto desde el Laboratorio Cavendish.

⏱️ El satélite va a girar en órbitas de dos horas y en cada una de ellas va a tener apenas 40 minutos de silencio absoluto detrás de la Luna para hacer sus mediciones. En total, buscan reunir 1.000 horas de datos en dos años, que después van a procesar con métodos estadísticos bayesianos para separar la señal cósmica del ruido de la Vía Láctea.

💸 Lo llamativo es la escala: mientras las grandes potencias espaciales gastan fortunas, el equipo británico apunta a mantener el costo total del proyecto por debajo de los 50 millones de euros, con una plataforma compacta desarrollada íntegramente en el Reino Unido.

🧐 El Dato Curioso: Estados Unidos e India ya están preparando sus propias misiones para aprovechar el mismo “silencio radioeléctrico” de la cara oculta lunar, lo que abre una carrera científica silenciosa (literalmente) por ese rincón del espacio. Los científicos advierten que esa ventana de aislamiento natural podría no durar para siempre, a medida que más países y empresas empiecen a poner satélites y bases en la Luna.