El piloto argentino Franco Colapinto volvió a demostrar que su velocidad en la pista compite codo a codo con su frescura abajo del auto. En esta oportunidad, el joven talento de Alpine se convirtió en el gran invitado de Passenger Princess, el célebre formato conducido por la británica Amelia Dimoldenberg, dejando un episodio repleto de ironía, risas y perlitas imperdibles durante una particular “clase de manejo”. 🚗
Desde el arranque del trayecto, el pilarense dejó en claro cuál es su combustible irrenunciable al ser consultado por su bebida predilecta: “Mate, tomo esto todo el día”, disparó sin dudarlo. Fiel a su estilo bromista, no dudó en meterle un toque de ficción al asunto al asegurar que cuenta con una adaptación especial en su monoplaza de Fórmula 1: “Soy el único piloto. Sí, lo hicieron especial para mí”, bromeó sobre una supuesta bombilla instalada en el cocking de su coche para no cortar la cebada ni a 300 km/h.
Entre maniobras al límite y confesiones de paddock
La interacción en las calles dejó al descubierto varios aspectos insólitos de la vida del deportista:
- Sin registro convencional: Para romper el hielo con la conductora, confesó un dato insólito para un profesional del volante: “No tengo licencia de conducir”.
- Consejos ‘al estilo argentino’: Le sugirió a Dimoldenberg ignorar los sensores de estacionamiento y animarse a dar “un pequeñísimo beso a la pared” para tantear el espacio.
- El uso de los espejos: Restó importancia a los retrovisores tanto en la calle como en el circuito con una frase categórica: “No necesitas mirar los espejos. Son inútiles”. 🧉
En cuanto a su preparación mental, el argentino reveló que las cábalas juegan un rol clave en su fin de semana de carrera. “Soy un poco supersticioso… Normalmente me pongo todo lo del lado derecho primero”, detalló sobre su ritual antes de calzarse el buzo antiflama.
Además, se hizo un espacio para hablar de sus pasiones terrenales y sus afines dentro de la máxima categoría. Confirmó que fuera de las pistas su pasatiempo supremo es claro: “Cuando no estoy manejando, me encanta comer. Es mi cosa favorita en el mundo”. Respecto a la convivencia con el resto de la grilla, remarcó que mantiene un vínculo muy cercano con sus colegas latinoamericanos —como Gabriel Bortoleto y Sergio “Checo” Pérez— y una gran relación con el italiano Andrea Kimi Antonelli.
Para cerrar un ida y vuelta picante que no tardó en cosechar elogios en YouTube y en las plataformas de la F1, Colapinto sorprendió entre risas con una insólita “intervención” que le gustaría probar en el futuro: “De hecho me voy a hacer una cirugía… Ojos negros”.
Curiosidad
Aunque para el común de la gente suene insólito que un piloto de la máxima categoría del automovilismo mundial admita no tener registro para la vía pública, la historia tiene un antecedente célebre. El tricampeón mundial Max Verstappen debutó oficialmente en un Gran Premio de Fórmula 1 (Toro Rosso, Australia 2015) con apenas 17 años y 166 días… ¡seis meses antes de tener la edad legal para rendir el examen de conducir urbano en Holanda! Durante toda su primera temporada en la élite del deporte motor, el neerlandés podía manejar un bólido a más de 330 km/h los fines de semana, pero necesitaba que su padre lo llevara en auto hasta el supermercado.
