Una de las figuras más polémicas del ecosistema tecnológico volvió a sacudir el tablero con un pronóstico tajante. Elon Musk auguró que para el año 2036 el dinero podría perder toda su relevancia, impulsado por el avance exponencial de la inteligencia artificial y la robótica. 🤖
Durante una charla con la revista The Economist, el magnate sostuvo que el crecimiento vertiginoso de la automatización permitirá alcanzar una era de abundancia donde la escasez dejará de ser la regla. Según su visión, las máquinas serán capaces de generar más bienes y servicios de los que cualquier ser humano pueda consumir, volviendo obsoleto el sistema monetario tradicional.
“El futuro va a ser muy diferente del pasado. No existe ninguna analogía o metáfora que ilustre la magnitud del cambio que vamos a experimentar”, remarcó el empresario.
Los puntos clave de su visión sobre el futuro:
- Ingreso alto universal: Propone que los estados entreguen fondos a los ciudadanos sin generar inflación, ya que la capacidad productiva superará la demanda.
- Trabajo optativo: La actividad laboral pasará a ser una elección personal para canalizar la creatividad. En palabras de Musk: “Será como cultivar una huerta: no necesitás hacerlo, pero quizás quieras hacerlo”.
- Reemplazo acelerado: Cualquier tarea realizada frente a una computadora o teléfono podrá ser ejecutada por sistemas inteligentes en el corto plazo. 💡
A pesar de su entusiasmo, el dueño de Tesla y SpaceX reconoció los riesgos de que las máquinas superen la capacidad cognitiva humana. En ese sentido, advirtió que la transición económica y laboral será compleja, por lo que resulta imprescindible fijar esquemas de control y monitoreo entre las compañías líderes del sector. 🔥
Curiosidad
¿Sabías que el concepto de un futuro sin dinero no es una idea nueva de la tecnología actual? Ya en 1888, el escritor estadounidense Edward Bellamy publicó la novela utópica Looking Backward (Mirando atrás), donde imaginó un año 2000 en el que el dinero físico desaparecía por completo y los ciudadanos utilizaban una tarjeta de crédito emitida por el Estado para consumir bienes producidos de forma pública. Fue, de hecho, la primera vez que se utilizó el término “tarjeta de crédito” en la literatura.
