🧠 Durante 25 años, Sarah Ezekiel, londinense y madre de dos hijos, vivió sin poder comunicarse con su voz real debido a la enfermedad de la neurona motora (ENM). El diagnóstico llegó poco después del nacimiento de su segundo hijo y, en cuestión de meses, perdió el uso de sus manos y la capacidad de hablar de forma inteligible.
👩👧👦 Su vida familiar cambió por completo: sus hijos, Aviva y Eric, crecieron con la imagen de una madre inmóvil y dependiente de una voz robótica generada por computadora. Aunque un dispositivo de seguimiento ocular le devolvió cierta autonomía, la voz sintética carecía de emociones y no representaba realmente su personalidad.
🎨 A pesar de las limitaciones, Ezekiel encontró maneras de seguir adelante. Retomó su pasión por la pintura gracias a la tecnología de la mirada y se convirtió en voluntaria de organizaciones que apoyan a personas con ENM. Pero su sueño seguía siendo recuperar una voz propia.
💡 Ese deseo la llevó a colaborar con una empresa tecnológica de Bristol, que intentó recrear su voz real con inteligencia artificial. El único material disponible era un viejo VHS de 1990, con apenas ocho segundos de audio de Sarah entre ruido y música de fondo. Los especialistas lograron aislarlo, reconstruirlo y entrenar un modelo capaz de reproducir matices y entonaciones naturales.
😭 Cuando Sarah escuchó por primera vez la recreación de su voz, se emocionó hasta las lágrimas y lo describió como “un milagro”. Sus hijos coincidieron en que escuchar a su madre con una voz auténtica transformó la dinámica familiar y les permitió sentir su verdadera personalidad.
✨ Hoy, Sarah Ezekiel no solo puede expresarse nuevamente con su voz, sino que también transmite emociones, cercanía y matices que la tecnología anterior no le permitía. Un cambio que, más allá de lo técnico, le devolvió identidad y una nueva forma de vincularse con quienes ama.