Producción nacional: La Patagonia apuesta a las manzanas Kissabel y su impacto visual único

🍎 Existe una fruta que está acaparando todas las miradas debido a una combinación poco frecuente de estética y sabor. Aunque por fuera pueda confundirse con cualquier otra pieza de su especie, el verdadero asombro ocurre al primer corte: su interior revela un rojo vibrante y profundo. Se trata de la Kissabel, una variedad que ha desembarcado con éxito en la región patagónica de nuestro país.

👉🏼 Lo que distingue a este ejemplar de las manzanas convencionales, cuya pulpa suele presentar tonos blanquecinos o cremas, es justamente ese corazón rosado o rojizo tan característico. Es importante destacar que esta coloración es de origen estrictamente natural, producto de un minucioso proceso de investigación y cruzamientos biológicos realizados durante años para lograr este perfil genético particular.

📌 Luego de más de diez años de ensayos y validaciones técnicas en conjunto con el INTA, esta variedad ha demostrado cualidades excepcionales. Además de su atractivo visual, sobresale por una alta concentración de antioxidantes y un perfil gustativo que remite a los frutos del bosque. En cuanto a la experiencia sensorial, ofrece una mordida crocante que se funde en un interior sumamente jugoso, ideal tanto para comer al natural como para la elaboración de jugos premium.

🇦🇷 Actualmente, la producción se concentra en el Alto Valle de Río Negro, el corazón de la zona frutícola argentina por excelencia. Esta manzana atraviesa hoy una fase de validación comercial con proyecciones de expansión muy optimistas para el corto plazo. El desarrollo local se encuentra bajo la tutela de firmas nacionales con licencia exclusiva, lo que posiciona a la Argentina a la vanguardia de la innovación en la fruticultura regional.

¿Consideran que esta nueva variedad ganará un lugar fijo en el consumo diario de los argentinos?