🎶 El segundo trimestre de 2026 arranca con una agenda musical cargada de nombres propios y regresos que prometen marcar el pulso de lo que queda del año.
🎸 El mes abre con todo el 1 de mayo: American Football presenta LP4, un trabajo que Mike Kinsella define como un “salto de fe” ambicioso que explora las asperezas de la adultez, mientras que The Black Keys vuelve a sus fuentes con Peaches!, un disco grabado en vivo y sin vueltas técnicas.
🎹 En la misma jornada, la mística Tori Amos lanza In Times of Dragons, una obra conceptual con tintes políticos, y los irlandeses de Kneecap traen Fenian, una descarga de hip-hop y acid house producida por Dan Carey.
🗽 Para el 8 de mayo, la escena de Brooklyn se hace presente con The Lemon Twigs y su álbum Look For Your Mind!, una pieza de pop luminoso que esconde una veta melancólica grabada en la intimidad de su estudio neoyorquino.
🎭 Ese mismo día, la neozelandesa Aldous Harding estrena Train on the Island, sumando arpas y metales a su propuesta teatral, mientras que Lykke Li entrega The Afterparty, un disco orquestal grabado en Estocolmo que, según los rumores, podría ser el último de su carrera.
🌌 Ya entrados en la segunda quincena, el 22 de mayo llegará Blue Morpho, el esperado segundo capítulo solista de Ed O’Brien (Radiohead), quien se aleja del rock convencional para sumergirse en texturas de ambient y jazz contemporáneo.
🏴 El cierre del mes, el 29 de mayo, es para alquilar balcones: los hermanos Sandison y Eoin rompen más de una década de silencio con Inferno, el nuevo disco de Boards of Canada bajo el sello Warp Records.
🍏 Finalmente, el legendario Paul McCartney presentará The Boys of Dungeon Lane, un álbum con aroma a despedida donde el ex Beatle viaja a su infancia en Liverpool y a los primeros días junto a John y George.
🧐 El Dato Curioso
¿Sabías que el término “Fenian“, que el trío Kneecap usa para titular su nuevo disco, tiene casi dos siglos de historia? Se originó alrededor de 1850 para identificar a los miembros de la Hermandad Republicana Irlandesa. Hoy, estos músicos de Belfast lo resignifican como un símbolo de resistencia cultural en pleno siglo XXI, mezclando la lucha histórica con el ritmo del acid house.
