Hace seis meses las grandes tecnológicas medían a sus empleados por cuánta inteligencia artificial consumían. Ahora Amazon les pide a sus ingenieros que frenen, porque descubrió que medir el uso genera uso, pero no necesariamente resultados.
📝 Un memo interno firmado por Terk Terkowitz, vicepresidente de la división de tiendas de Amazon, define las métricas de uso de IA como “defectuosas de raíz”. El texto se hizo público el martes 27 de octubre, aunque ya circulaba entre los ingenieros desde septiembre.

🔥 Al problema le pusieron nombre: “tokenmaxxing”, o sea, inflar al máximo el consumo de tokens (las unidades con las que las IA procesan el texto) solo para quedar bien en un ranking.
📊 La moda arrancó en abril, cuando se supo que en Meta un tablero interno ordenaba a la gente por tokens consumidos y entregaba títulos como “Leyenda del Token”. En Disney, otro tablero rankeaba a unos 4.800 empleados de tecnología por su uso de Claude y Cursor.

💸 Las cuentas empezaron a doler: en Writer, un empleado llegó a gastar casi 11.000 millones de tokens en un solo mes, por más de 50.000 dólares. Y en Amazon, según reportaron medios estadounidenses, había empleados usando IA para tareas inútiles solo para escalar posiciones.
🤔 El memo, curiosamente, no tira todo por la borda: sostiene que las métricas “correlacionan bien” con los resultados y que quien no adopta IA se queda atrás, pero pide usarlas “con cuidado y criterio”. También aclara que si el trabajo de alguien no se beneficia de estas herramientas, eso es un hallazgo y no un fallo.
🧐 El Dato Curioso: Un token equivale, aproximadamente, a unos cuatro caracteres de texto según los cálculos de OpenAI. Es decir, que alguien consuma 11.000 millones de tokens equivale a procesar cerca de 44.000 millones de letras: más que miles de veces toda la obra de Cervantes. Es la versión moderna de la vieja Ley de Goodhart: cuando una medida se convierte en objetivo, deja de ser una buena medida.
