El delirio digital no tiene techo y, esta vez, la frontera entre el show y lo absurdo quedó completamente desdibujada. Un supuesto evento transmitido vía pay-per-view encendió las alarmas en las redes sociales al promocionar un cruce tan bizarro como peligroso: un peleador profesional de artes marciales mixtas mano a mano contra un chimpancé 🐒.
La mecha la encendió el medio de entretenimiento Complex al replicar la existencia de un sitio web que ya publicita la velada. El protagonista de esta osadía es el estadounidense Cole Johnson, apodado ‘Wavy MMA’, un joven de 24 años que ostenta un récord profesional recién estrenado de 1-0. Lejos de frenar la euforia tras su primer triunfo, Johnson redobló la apuesta con una declaración que dejó a todos recalculando:
“Creo al 100 %, de todo corazón, que podría vencer a un chimpancé en una pelea”.
Como era de esperarse, la comunidad del deporte de contacto y los usuarios de Internet no tardaron en poner el grito en el cielo, apuntando directamente a la viabilidad legal y ética del espectáculo 🥊:
- Sin aval deportivo: Ninguna comisión atlética oficial reconocería ni sancionaría semejante cruce bajo reglas formales de combate.
- Leyes contra el maltrato animal: En la gran mayoría de las jurisdicciones, los enfrentamientos organizados entre personas y animales están estrictamente penados por ley.
- Dudas sobre la veracidad: No hay sede confirmada, fechas claras ni garantías sobre qué protocolos de protección animal regirían el evento.
Entre comentarios que oscilan entre la indignación y la burla —con frases como “eso tiene que ser ilegal” copando los hilos de debate—, todo indica que el anuncio huele más a una jugada de marketing viral para ganar seguidores que a un combate real sobre la lona 📱.
Curiosidad
A pesar de que su contextura física suele ser más baja que la de un humano promedio, diversos estudios biomecánicos han comprobado que un chimpancé adulto posee cerca de 1,35 veces más fuerza muscular por kilo que una persona entrenada. La densidad de sus fibras musculares de contracción rápida, sumada a una potencia de agarre devastadora, hace que cualquier confrontación física resulte, en la práctica, un riesgo mortal para nuestra especie.
