El tarot atraviesa un momento de masividad inédito y el arte gráfico acaba de encontrar una síntesis perfecta para la mística criolla. El artista visual Guido Barna decidió cruzar la simbología de los viejos arcanos europeos con las figuras más emblemáticas del rock nacional, creando una colección de ilustraciones que ya causa furor en las redes sociales. 🃏
El proyecto surgió casi por accidente. En diálogo con Rolling Stone, Barna contó que venía trabajando con la estética esotérica cuando le encargaron un dibujo de Pity Álvarez. “Me puse a investigar si había un tarot de Argentina y no encontré nada. Entonces decidí probar: le hice un boceto a lápiz y se lo mandé. Me dijo que estaba buenísimo, pero que no era lo que buscaba. Como a mí me gustó y le vi potencial, lo subí a mi cuenta de Instagram y le fue súper bien. Ahí me animé a seguir”, recordó el ilustrador.

Los arcanos y sus referentes
La colección asocia la personalidad, el espíritu o la obra de cada músico con las lecciones vitales de los arcanos mayores:
- Charly García encarna a El Loco.
- Luis Alberto Spinetta fue bautizado como El Sumo Pontífice, en su rol de padre fundador de nuestra música.
- Gustavo Cerati brilla bajo la carta de El Sol. 🎸
- Pappo conduce El Carro.
- Luca Prodan personifica a El Colgado.
- Skay Beilinson representa a La Templanza.
- Vicentico se viste de La Fuerza.
- María Gabriela Epumer es La Emperatriz.
- Ricky Espinoza figura como El Diablo.
- La Renga ocupa la carta de La Muerte, en una guiñada directa a uno de sus mayores éxitos de convocatoria.
La excepción que confirma la regla
Entre los íconos del mazo aparece una figura que excede las fronteras del género: Mercedes Sosa, ubicada en la carta de La Sacerdotisa. 🎨
Barna justificó su inclusión a partir de la propuesta de sus propios seguidores: “La sacerdotisa representa a quien no pertenece del todo al mundo, pero es quien mejor lo entiende. Si bien ella no es rock, en los libros es la más rockera de la historia: tocó con todos, y su estilo de vida era súper rockero y rebelde”.
Curiosidad
El cruce entre el esoterismo y el rock en la Argentina tiene antecedentes históricos fundamentales. En 1970, la banda Arco Iris —liderada por un jovencísimo Gustavo Santaolalla— vivía en una comunidad vegetariana y célibe bajo la guía espiritual de Danais “Dana” Winnycka. Fue ella quien introdujo conceptos místicos y de meditación en el grupo, convirtiendo al álbum debut de la banda en la primera obra del rock argentino influenciada de forma integral por la filosofía esotérica y la simbología espiritual.
