El 70% de los hinchas de Boca están en contra de la medida de no hacer contenido en la Bombonera

El universo de las redes sociales y las canchas de fútbol volvieron a chocar de frente. En las últimas horas estalló la controversia ante la supuesta determinación impulsada por la dirigencia de Juan Román Riquelme y la Secretaría de Prensa encabezada por Santiago Carreras, orientada a restringir que abonados, socios y simpatizantes utilicen sus ubicaciones en las tribunas para generar contenidos digitales y monetizarlos en plataformas como YouTube, TikTok o Instagram 📱.

La discusión, sin embargo, no nace pura y exclusivamente en los pasillos de Brandsen 805. La televisación oficial y las normativas internacionales imponen límites estrictos:

  • El peso de los derechos audiovisuales: Las cadenas que pagan millones de dólares para transmitir la Liga Profesional de Fútbol, la Conmebol o la FIFA no permiten registros comerciales dentro del perímetro del estadio. Históricamente, las entidades aplican sanciones severas, quita de credenciales a periodistas y denuncias directas (strikes) que pueden voltear canales enteros por vulnerar el copyright.
  • El reclamo del hincha tradicional: En los sectores de plateas y populares crece el fastidio contra quienes pasan los 90 minutos de espaldas al verde césped, filmándose a sí mismos para capturar “reacciones” y exponiendo a la gente común que está alrededor sin su consentimiento.
  • El límite legal del socio: La normativa de los certámenes prohíbe transformar la butaca de un estadio en un set improvisado de streaming para lucrar, aunque esto abre un terreno pantanoso cuando se confunde el uso personal del teléfono con una actividad comercial ⚽.

El filo entre el orden reglamentario y la sospecha de censura

La gran disyuntiva que se plantea puertas adentro no radica únicamente en cumplir las directivas de las cadenas dueñas de los derechos, sino en el peligro de que la medida se aplique con discrecionalidad política. La línea divisoria entre ordenar el espectáculo y censurar la opinión crítica de los hinchas es sumamente delgada ⚠️.

Casos como las suspensiones de acreditaciones a periodistas partidarios en torneos continentales demuestran que las restricciones son comunes en el ambiente de prensa. No obstante, en el seno de la masa societaria de Boca el foco de la discordia pasa por las excepciones: la presencia de influencers invitados a los palcos con camisetas oficiales, activaciones de marcas con figuras externas y la utilización de las instalaciones para notas especiales en períodos electorales.

A esto se le suma un telón de fondo todavía más caliente en la vida institucional del club: la reciente discusión por la eliminación del filtro de acceso a los partidos, las sospechas sobre la reventa paralela de tickets y el negocio del turismo extranjero en las gradas, problemáticas que muchos socios consideran prioritarias antes de perseguir a quien saca un teléfono de su bolsillo 🏟️.

curiosidad

El primer partido de fútbol transmitido en directo por televisión en la historia argentina ocurrió el 18 de noviembre de 1951, cuando Canal 7 emitió el clásico entre San Lorenzo y River Plate en el Viejo Gasómetro de Avenida La Plata, con relatos de Ernesto Veltri y comentarios de Enzo Ardigó. En aquel debut absoluto, se utilizó apenas una única cámara fija y muy pesada ubicada en lo alto de la platea techada, un contraste total con el ecosistema actual donde conviven decenas de cámaras de alta definición con miles de celulares transmitiendo en simultáneo desde cada rincón de la tribuna 💡.