Una investigación periodística iniciada por el portal especializado 404 Media y profundizada por la revista Inc. sacó a la luz una práctica tan eficiente como macabra: Amazon está comprando masivamente libros físicos descatalogados, antiguos y raros para digitalizarlos, alimentar sus modelos de inteligencia artificial y, acto seguido, destruirlos por completo.
La pista del AirTag y la trituradora
- La sospecha inicial: Un librero independiente notó un volumen inusual de compras masivas sobre títulos raros y sin formato digital en la plataforma Biblio. Sospechando que se trataba de una cosecha ilegal de datos para IA, decidió esconder un Apple AirTag dentro de un ejemplar de un lote de 1.000 libros. 📍
- El destino final: La señal del rastreador llevó directo a un almacén de Amazon (denominado LAS8) en North Las Vegas, sede de una división interna bautizada como VGT3.
- El proceso de destrucción: Según testimonios de trabajadores y publicaciones en foros de empleados, el personal registra los códigos ISBN, corta el lomo de los libros para separar las hojas en segundos, las pasa por escáneres industriales de alta velocidad y luego arroja los restos de papel al contenedor de reciclaje o trituradora. ✂️
¿Por qué destruir los ejemplares?
- Velocidad y costo: Escanear un libro manteniendo su encuadernación intacta requiere tiempo y cámaras especiales. Romper los lomos permite usar alimentadores automáticos que procesan cientos de páginas por minuto.
- La “pared de datos”: Los desarrolladores de IA se quedaron sin texto fresco en internet y enfrentan contenido web cada vez más contaminado por la propia inteligencia artificial. Los libros viejos y descatalogados ofrecen texto humano, enriquecido y de altísima calidad que no existe en la red. 📚
- Vacío legal: La maniobra imita una estrategia que ya utilizó Anthropic. Bajo las leyes de derecho de autor en Estados Unidos, “cambiar el formato” de un libro comprado legalmente para uso interno suele considerarse uso justo (fair use), ya que no pones a circular copias piratas digitalizadas en el mercado.
La respuesta oficial
Ante la consulta de la prensa, desde la compañía emitieron una declaración escueta y distante:
“Amazon adquiere libros a través de canales comerciales para ayudar a desarrollar y mejorar los productos y servicios que utilizan nuestros clientes”.
La empresa prefirió no responder cuántas obras fueron destruidas, a qué productos de IA se destina esa información, ni si existen filtros para evitar la pérdida irremediable de piezas con valor histórico o cultural. 📄
Curiosidad
La práctica de destruir libros para reutilizar o extraer su contenido no es nueva, solo cambió de tecnología. Durante la Edad Media era muy común el uso de palimpsestos: los monjes rascaban y lavaban el pergamino de manuscritos antiguos (perdiendo para siempre obras de filósofos griegos y romanos) para volver a escribir textos religiosos encima, simplemente porque el soporte físico era escaso y costoso.
