El peligro de responder sí o aló al atender llamadas de números desconocidos

Respuestas tan comunes y automáticas como un “sí” o un “aló” al momento de atender el teléfono pueden parecer inofensivas, pero el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE) advierte que representan un serio peligro.

🕵️ Ciberdelincuentes y estafadores aprovechan estas expresiones para registrar la voz de las víctimas y utilizar esas grabaciones para suplantar identidades o validar operaciones financieras sin autorización.

⚠️ Esta modalidad no distingue edades ni perfiles sociales, apoyándose en la ingeniería social para engañar y manipular a cualquiera que atienda un número no agendado.

🗣️ El riesgo principal radica en que los atacantes buscan capturar la palabra “sí” para superar los sistemas de reconocimiento biométrico por voz que utilizan varios bancos e instituciones oficiales.

💻 Además, los delincuentes echan mano de software de edición de audio para alterar las grabaciones e insertar la afirmación en contextos que la víctima jamás autorizó.

🎭 Durante la llamada, los estafadores suelen hacerse pasar por representantes de bancos o empresas de servicios, mencionando datos personales básicos para ganarse la confianza de la persona.

❓ Tras establecer el diálogo, realizan preguntas inducidas como “¿me escucha bien?” o “¿desea recibir información de nuestros productos?” para forzar una respuesta afirmativa.

📉 Una vez obtenida la muestra de audio, intentan dar de alta servicios, validar transacciones o acceder a cuentas bancarias, dejando a las víctimas expuestas a severos problemas económicos y legales.

🚨 La principal señal de alerta suele aparecer al recibir notificaciones por movimientos extraños o contrataciones de servicios que nunca se solicitaron.

🛑 Ante una llamada sospechosa, los expertos recomiendan mantener la calma, cortar la comunicación de inmediato y jamás brindar datos personales o bancarios.

🔍 Para confirmar la veracidad del contacto, se debe buscar el número oficial de la compañía por medios propios y comunicarse de manera directa.

🛡️ Para prevenir este tipo de fraudes, la regla básica es cambiar el hábito al responder: evitar palabras afirmativas o el clásico “aló”, optando por frases neutras para exigir que quien llama se identifique primero.

🧐 El Dato Curioso El primer fraude telefónico de la historia no buscaba dinero, sino minutos gratis de llamadas: ocurrió a finales de la década de 1960 con los famosos phreakers en Estados Unidos, quienes descubrieron que silbando a una frecuencia exacta de 2600 Hertz —la cual lograban emitir de forma idéntica usando un silbato de plástico que venía de regalo en las cajas de cereal Cap’n Crunch— podían engañar a los conmutadores de la compañía AT&T y realizar llamadas de larga distancia internacionales a costo cero.