🎵 La huella artística de Carlos Alberto “El Indio” Solari excede con creces las fronteras de la composición musical. Desde sus años de juventud en la ciudad de La Plata, el icónico vocalista canalizó su inquietud creativa a través de la literatura, las artes plásticas y la producción cinematográfica. Mucho antes de consolidar el fenómeno de masas más grande del país, Solari transitaba los márgenes de la cultura subterránea bonaerense impulsado por el deseo de materializar proyectos colectivos vanguardistas, prescindiendo de grandes presupuestos económicos o de una formación técnica formal.
🎬 Bajo esa premisa de experimentación comunitaria cobró vida Ciclo de cielo sobre viento, una pieza cinematográfica que contó con el protagonismo del propio Solari y la dirección de Guillermo Beilinson, hermano del guitarrista Skay. Esta producción, rodada en el año 1976, permanece en una condición de virtual extravío para los archivistas, aunque en la actualidad es posible visualizar un fragmento de diez minutos de metraje en la plataforma YouTube. La obra funcionó como el preludio definitivo para la gestación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, dado que Solari y Skay asumieron la confección de la cortina musical y decidieron estirar aquellas sesiones de improvisación una vez concluidas las tareas de filmación.
🌊 El concepto del título de la película fue extraído directamente de las páginas del milenario libro de mutaciones I Ching. En cuanto a la locación de las escenas, el registro se llevó a cabo utilizando el formato Super 8 y alternó locaciones geográficas entre las playas de Valeria del Mar y el Pasaje Rodrigo de la capital bonaerense, contando con el soporte logístico de un núcleo cerrado de allegados, entre quienes destacaba Carmen Castro —popularmente conocida como la Negra Poli— en el rol de encargada del vestuario de los actores.
📖 En sus memorias personales, publicadas bajo el título Recuerdos que mienten un poco, el líder ricotero rememoró aquellas jornadas con especial afecto, describiendo los desafíos logísticos que debieron sortear para plasmar sus ideas en la cinta: «Empezamos a filmar con lo que había, que era el Super 8. Jugábamos al cine con nuestros amigos actores, aprendíamos los rudimentos de la edición», detalló el cantante, dejando en claro que aquel juego lúdico y artesanal terminó sentando las bases estéticas de una revolución musical sin precedentes.
