🏛️ El Salón Oeste de la Casa Blanca se vistió de gala para recibir a Lionel Messi y a todo el plantel del Inter Miami, en un encuentro que mezcló el protocolo de Estado con la pasión futbolística.
⚽ El presidente estadounidense, Donald Trump, encabezó la ceremonia de homenaje a “Las Garzas” tras la reciente consagración del equipo como campeones de la Major League Soccer Cup.
🏆 En un clima de cordialidad, los directivos del club de Florida le entregaron al mandatario una camiseta personalizada, un trofeo conmemorativo y la propia copa de campeón para las fotos de rigor.
🗣️ “Es un honor decir lo que ningún presidente ha dicho antes: bienvenido a la Casa Blanca, Lionel Messi“, sentenció Trump durante su discurso de apertura, marcando un hito histórico en la residencia oficial.
⭐ El mandatario no escatimó en elogios para el astro argentino y mencionó que tanto él como Cristiano Ronaldo son los grandes ídolos de su hijo, calificándolos como “atletas maravillosos“.
🇦🇷 En un plano más técnico, Trump destacó la labor de Javier Mascherano al frente del equipo, señalando que es un “gran entrenador” para el conjunto rosa.
❓ El momento más descontracturado llegó cuando el presidente consultó al plantel sobre el histórico debate del fútbol mundial: “Puede que seas mejor que Pelé. Pelé era bastante bueno. ¿Quién es mejor, Messi o Pelé?”, preguntó con ironía.
🇺🇸 Sin embargo, la agenda política se coló en el evento deportivo cuando Trump aprovechó los micrófonos para referirse al conflicto con Irán, exigiendo la “destrucción del arsenal iraní“.
💭 “Tenemos el ejército más poderoso del mundo. Ahora nosotros queremos pelear más que ellos. Llaman pidiendo un trato, pero es tarde para eso”, concluyó el presidente ante la sorpresa de los presentes.
🧐 El Dato Curioso ¿Sabías que la Casa Blanca tiene una larga tradición de recibir campeones, pero la MLS es relativamente “joven” en estas visitas? El primer equipo de fútbol de EE. UU. en ser recibido formalmente fue el D.C. United en 1997, bajo la presidencia de Bill Clinton. Hoy, con la llegada de Messi, el fútbol alcanza un estatus de prioridad política que nunca antes había tenido en suelo norteamericano.
