🧪 Un nuevo estudio científico encendió las alarmas al relacionar la exposición a ciertos compuestos químicos persistentes con un envejecimiento biológico acelerado, afectando específicamente a los hombres de mediana edad.

🍳 Estas sustancias, conocidas como PFAS o “químicos eternos”, se encuentran en elementos de uso cotidiano como utensilios de cocina antiadherentes, envases de alimentos, tapicería y hasta en espumas para incendios desde la década de 1940.
🧬 La investigación, publicada en la revista Frontiers in Aging y liderada por el epidemiólogo Xiangwei Li, puso la lupa sobre dos variantes modernas: el PFNA y el PFOSA, que funcionan como alternativas a químicos ya regulados pero que no serían menos riesgosos.
📊 El equipo analizó datos del estudio NHANES, detectando que estos compuestos estaban presentes en la sangre de casi el 95% de los participantes, lo que demuestra una exposición masiva y silenciosa en la población.

👨🏻🦱 Los resultados fueron contundentes para el sector masculino: en varones de entre 50 y 64 años, las concentraciones elevadas de estos químicos actúan como un predictor de envejecimiento epigenético acelerado.
🧼 Curiosamente, este efecto no se detectó en mujeres, lo que los expertos atribuyen a que ellas logran eliminar estas sustancias más rápido a través de procesos biológicos como el embarazo, la lactancia o el ciclo menstrual.
⚠️ Además de “sumar años” biológicos, la acumulación de estos tóxicos en el organismo masculino se asocia con una baja en la testosterona, problemas en la calidad del esperma y un mayor riesgo de sufrir cáncer de riñón o testicular.
🏙️ Según el prestigioso investigador Eric Topol, estos compuestos son una amenaza invisible que no se degrada; simplemente se acumulan en nuestro cuerpo, el aire y el agua, convirtiendo a la mediana edad en una ventana de vulnerabilidad extrema.
🧐 El Dato Curioso
¿Sabías que a los PFAS se los llama “químicos eternos” porque su enlace de carbono-flúor es uno de los más fuertes de la química orgánica? Esto los hace virtualmente indestructibles para la naturaleza, al punto de que una simple gota de estos compuestos en un río puede tardar más de 1.000 años en degradarse por completo.
