🎱 El mundo del deporte de precisión está con la boca abierta: un niño inglés de apenas dos años logró meterse en el libro de los Récords Mundiales Guinness tras quebrar dos marcas históricas en billar y snooker.
👶 Con una destreza impropia para su edad, Jude Owens se convirtió en el prodigio más joven de la historia en completar jugadas que, normalmente, a un adulto le llevarían años de práctica constante.
🏆 La primera hazaña certificada fue el récord a la persona más joven en realizar un “double pot” (doble embocada) en snooker, logro que alcanzó exactamente a los 2 años y 261 días de vida.
⚪ Según los estándares técnicos de Guinness, esta maniobra consiste en meter dos bolas en diferentes troneras mediante un único y certero impacto de la bola blanca.
✨ Pero el pequeño no se quedó de brazos cruzados y, apenas unas semanas después, batió su segunda marca: con 2 años y 302 días, fue reconocido como el más joven en ejecutar un “bank shot” (tiro de banda) en billar.
📐 En este caso, la complejidad radica en golpear la bola objetivo para que esta impacte contra una o más bandas de la mesa antes de terminar, finalmente, dentro de la tronera.
🎙️ Luke Owens, el padre del pequeño fenómeno, no ocultó su asombro ante la organización: “Jude ha logrado mucho en un periodo de tiempo muy corto, pero tener dos récords mundiales es probablemente el momento cumbre. ¿Cómo se supera eso?”.
🎥 Para validar estos logros, jueces internacionales de la entidad debieron revisar minuciosamente los videos de las ejecuciones, garantizando que el niño cumpliera con los estrictos estándares de la competición profesional.
🌟 Aunque el objetivo principal es que el niño siga disfrutando del juego, su familia ya vislumbra un futuro brillante en el circuito competitivo, con el sueño máximo de verlo convertido, algún día, en campeón mundial.
🧐 El Dato Curioso ¿Sabías que el snooker, a diferencia del billar tradicional, se juega en mesas mucho más grandes (de casi 3,6 metros de largo) y con troneras más pequeñas y redondeadas? Esto hace que la precisión requerida sea infinitamente mayor, lo que vuelve aún más increíble que un niño que apenas está dejando los pañales pueda calcular los ángulos de rebote necesarios para meter dos bolas al mismo tiempo.
