Bajo un cielo despejado y con el sol como protagonista, muchas personas experimentan un cansancio repentino y profundo. Aunque suele atribuirse al calor, especialistas explican que este fenómeno responde a una compleja combinación de factores fisiológicos y de comportamiento, donde influyen la hidratación, la regulación de la temperatura, la alimentación e incluso el ritmo circadiano.
El rol de la termorregulación
El cuerpo invierte una gran cantidad de energía en mantener estable su temperatura interna. Para ello, el hipotálamo activa la dilatación de los vasos sanguíneos y la producción de sudor. Ese mecanismo, que ayuda a disipar el calor, exige un esfuerzo adicional que puede derivar en fatiga tras una exposición prolongada al sol, según detalla Verywell Health.
La deshidratación, causa clave
La sudoración implica la pérdida de agua y electrolitos. Si no se reponen a tiempo, aparecen síntomas como mareos, confusión, piel seca, pulso acelerado y cansancio extremo. Expertos de Johns Hopkins Medicine y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) remarcan que la fatiga suele ser uno de los primeros signos de deshidratación.
Además, el tipo de bebidas consumidas tiene un rol central: alcohol y café, frecuentes en reuniones veraniegas, intensifican la pérdida de líquidos. Los especialistas aconsejan alternarlos con agua o bebidas con electrolitos para evitar desequilibrios.
Otros factores que potencian la fatiga solar
- Ritmo circadiano: la Fundación del Sueño señala que existe una caída natural de energía a media tarde, que se intensifica al permanecer al aire libre durante las horas de mayor calor.
- Hábitos y actividad física: la Escuela de Salud Pública de Harvard subraya que en días soleados solemos movernos más, lo que incrementa la carga sobre el organismo.
- Humedad ambiental: dificulta la evaporación del sudor y obliga al cuerpo a trabajar más para mantenerse fresco.
- Alimentación: comidas y bebidas azucaradas generan picos y caídas en los niveles de glucosa, favoreciendo el cansancio. Asimismo, la somnolencia posprandial (tras comidas ricas en carbohidratos y grasas) se acentúa con el calor, ya que el cuerpo destina más recursos a la digestión.
Cómo prevenir la fatiga solar
Las recomendaciones coinciden en tres puntos esenciales:
- Hidratación adecuada, con agua o líquidos con electrolitos.
- Evitar la exposición solar en horas de mayor humedad e intensidad (especialmente entre las 12 y las 16).
- Pausas frecuentes en la sombra o en ambientes frescos, sobre todo para personas mayores de 65 años, embarazadas, quienes padecen afecciones cardíacas, respiratorias o realizan ejercicio al aire libre.
Señales de alerta
Es importante reconocer cuándo el cansancio solar puede ser más que un simple agotamiento. La confusión, fiebre alta, piel enrojecida y caliente o la pérdida de conciencia son signos que requieren atención médica inmediata, ya que podrían indicar un cuadro de insolación, condición potencialmente mortal.