Un estudiante de doce años afirma haber logrado la fusión nuclear y va por el récord Guinness

⚛️ A los 12 años, mientras la mayoría de los chicos recién empieza a entender las leyes básicas de la física, Aiden MacMillan asegura haber alcanzado un hito que pondría de rodillas a más de un graduado universitario: provocar reacciones de fusión nuclear.

🔭 El escenario de esta proeza no fue una central de alta complejidad, sino un makerspace educativo en Dallas, donde el joven estudiante pasó horas entre cables, sistemas de vacío y frustraciones propias del método científico.

🥇 El objetivo de MacMillan es ahora entrar en los libros de historia y reclamar el récord Guinness como la persona más joven en lograr una reacción de fusión controlada, una marca que actualmente ostenta Jackson Oswalt, quien lo consiguió en 2020 poco antes de cumplir los 13 años.

🦠 El germen de esta aventura científica nació durante el encierro por la COVID-19; mientras el mundo se detenía, un nene de apenas ocho años devoraba textos sobre plasmas y colisiones atómicas con una constancia asombrosa.

🛠️ Gracias al apoyo de Launchpad, un espacio de experimentación sin fines de lucro, el joven pudo pasar de la teoría a los hechos construyendo un fusor, una máquina diseñada para acelerar núcleos ligeros hasta liberar neutrones.

📡 La prueba de fuego llegó la semana pasada, cuando sus detectores confirmaron la presencia de esas partículas, la señal técnica irrefutable de que el proceso de fusión efectivamente se había producido dentro de su dispositivo.

💡 A pesar del impacto del anuncio, el propio joven reconoce que el camino fue arduo y define su proyecto como una relación de “amor y odio”, marcada por los constantes ajustes y los fallos previos al éxito.

⚖️ Es fundamental aclarar que este tipo de dispositivos experimentales son herramientas de investigación básica y educativa; consumen mucha más energía de la que generan y no están destinados a producir electricidad a gran escala.

🌱 Sin embargo, el valor de este logro trasciende la máquina: reside en el fomento de vocaciones científicas tempranas y en demostrar que la curiosidad, cuando tiene el apoyo adecuado, no conoce límites de edad.