Starlink, la ambiciosa operadora de internet satelital de Elon Musk, ha decidido sacudir el mercado en España con una propuesta que rompe la barrera de entrada más alta: el costo del equipo.
Los usuarios que opten por este servicio ya no tendrán que desembolsar los cientos de euros que solía costar el kit de hardware, que incluye la antena parabólica, el router Wi-Fi, los cables y la base de soporte.

💶 Según los detalles del anuncio, esta ventaja está disponible exclusivamente para quienes contraten los planes residenciales, denominados Lite y Residencial, con abonos mensuales que arrancan desde los 29 €.
🚐 La oferta en tierras españolas se completa con otras variantes como el plan Itinerante —ideal para casas rodantes y nómadas digitales que necesitan conexión en movimiento— y el plan Prioridad Local, diseñado para empresas que requieren una IP pública y mayor estabilidad en sus operaciones.
🛠️ La instalación, fiel al estilo de la compañía, está pensada para que cualquier hijo de vecino la haga en menos de una hora: solo hay que ubicar la antena en un lugar despejado (preferentemente el tejado) y usar la app oficial de Starlink para alinearla con la constelación de satélites en segundos.

🌦️ Sin embargo, no todo es color de rosa; la empresa advierte que factores climáticos como tormentas fuertes o nieve pueden afectar la estabilidad de la señal, y que la velocidad de subida oscila entre los 5 y 40 Mbps, una cifra algo más modesta comparada con la fibra óptica urbana.
🗺️ Por ahora, esta promoción de “hardware a costo cero” es una prueba de fuego en el país europeo, buscando captar a aquellos usuarios de zonas rurales o de difícil acceso donde la infraestructura tradicional todavía no llega.
🧐 El Dato Curioso ¿Sabías que los satélites de Starlink están diseñados para ser “biodegradables” al final de su vida útil? Cuando un satélite cumple su ciclo, utiliza su sistema de propulsión a bordo para desorbitarse y reingresar en la atmósfera terrestre, donde se quema por completo en un proceso que dura pocos meses. Esto evita que se conviertan en basura espacial persistente, a diferencia de los satélites tradicionales que pueden quedar a la deriva durante décadas.
