Juan Román Riquelme, ídolo de Boca Juniors y actual presidente del club, rompió el silencio tras los disturbios ocurridos durante el entretiempo del partido contra Gimnasia en los cuartos de final de la Copa Argentina. En medio de un caos que involucró a hinchas, la barra de Boca y la policía, Riquelme decidió bajar de su palco en la cancha de Newell’s Old Boys para intentar frenar la violencia que se desataba.
El partido, que finalizó con la clasificación de Boca por penales, dejó una imagen insólita: Riquelme intercediendo en medio de gases lacrimógenos y balas de goma para evitar lo que podría haber terminado en tragedia. En diálogo con Radio 10, Román explicó: “Vi lo que estaba pasando y me salió bajar. Amo a los hinchas de Boca y no podía quedarme quieto”.
En sus declaraciones, Riquelme sorprendió al agradecer a los barras de Boca por su intervención: “Les tengo que agradecer porque ayudaron a calmar a los hinchas que estaban en las plateas, ellos se acercaron al lugar del conflicto no para generar más problemas, sino para defender a nuestra gente”.
El conflicto se originó cuando, según testigos, hinchas de Boca en la platea alta arrojaron butacas hacia la parcialidad de Gimnasia, lo que desató la reacción de los hinchas del Lobo, quienes intentaron romper una puerta para acercarse a la zona ocupada por los Xeneizes. Fue entonces que la barra de Boca descendió desde su popular hacia la zona de conflicto, encontrándose con un reducido grupo de policías que intentaba contener la situación. En ese tenso contexto, Riquelme apareció y, según relató, fue fundamental para calmar los ánimos.
El exfutbolista también destacó el accionar de las fuerzas de seguridad, a pesar de que hubo disparos de balas de goma: “Agradezco a los policías que entendieron que tenían que frenar porque había muchas familias y chicos. Se disculparon por las balas de goma”. Además, resaltó que los barras de Boca se comportaron de manera ejemplar y ayudaron a evitar un desastre mayor.
Consultado por Jorge Rial sobre la violencia en el fútbol y si esta podría estar vinculada con el clima político del país, Riquelme se mantuvo al margen del debate político: “Amo a mi país y a mi club. Lo único que me importa es que el fútbol es un deporte y hay que competir al máximo. Deseo que al país le vaya bien, esté quien esté de presidente, para que vivamos un poco mejor”.
Finalmente, Riquelme también respondió a las críticas sobre su gestión al frente de Boca Juniors, asegurando que hay una campaña en su contra: “Hace cuatro años y diez meses que llevamos trabajando, y las críticas están todos los días. Eso nos da más ganas de seguir mejorando. Hemos tomado un club con deuda y vamos a presentar un balance con una de las mayores ganancias de la historia. Lo mejor es que el hincha se dio cuenta de todo esto”.
La intervención de Riquelme, descendiendo de su palco para calmar a los hinchas, recuerda a otro famoso episodio en el fútbol argentino, cuando Diego Maradona también bajó al campo de juego en 1995 durante un partido de Boca para intentar controlar a los hinchas en medio de una situación de violencia.