Los recién nacidos prefieren las caras bellas desde sus primeras horas de vida

👶 Un reciente estudio de la Universidad de Exeter ha sacudido las bases de lo que creíamos saber sobre el desarrollo infantil, revelando que los bebés recién nacidos ya tienen un sentido de la estética incorporado.

👀 Los científicos detectaron que, incluso con apenas unas horas de vida, los pequeños pasan el 80% del tiempo observando rostros considerados atractivos cuando se los compara con otros menos agraciados.

🧬 Estos hallazgos ponen en duda la teoría de que el concepto de belleza es una construcción meramente cultural; por el contrario, parece ser algo que traemos “programado” en nuestro ADN desde el primer minuto.

📸 A pesar de que la visión en los primeros días es notablemente borrosa, los recién nacidos logran distinguir diferencias sutiles entre los rasgos y muestran una preferencia clara y sistemática.

🧠 El equipo de investigación sostiene que esta capacidad innata no es un capricho estético, sino una herramienta de supervivencia para reconocer rápidamente la cara humana, facilitando el vínculo con la madre.

🤱 De hecho, la precisión de este sistema es asombrosa: un bebé puede diferenciar el rostro de su madre entre otras mujeres con solo 15 horas de nacido, a pesar de la falta de nitidez visual.

🎼 El estudio también exploró los sentidos auditivos, confirmando que los bebés nacen con un oído para la música clásica. Durante las pruebas, reaccionaron positivamente a obras de Vivaldi, pero mostraron rechazo cuando las mismas piezas se reproducían al revés.

🌍 En conclusión, el cerebro humano llega al mundo con mucha más información incorporada de la que se sospechaba, permitiendo que el niño empiece a decodificar su entorno social de forma inmediata.


🧐 El Dato Curioso

¿Sabías que la visión de un recién nacido es aproximadamente 20/600? Esto significa que lo que un adulto ve con claridad a 180 metros, un bebé recién nacido solo puede distinguirlo si está a apenas 6 metros de distancia. Aun con esa limitación técnica, su cerebro ya es capaz de procesar patrones de simetría facial asociados a la belleza.