Lo que durante décadas fue una premisa de ciencia ficción popularizada por Jurassic Park comenzó a adquirir una inesperada base científica. Investigadores de la Universidad de Florida demostraron que los mosquitos funcionan como verdaderas bibliotecas genéticas del ecosistema que habitan, al conservar en su sangre el ADN de los animales que pican. El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, abre nuevas posibilidades para el monitoreo de biodiversidad.
Durante ocho meses, un equipo encabezado por el entomólogo Lawrence Reeves capturó más de 50.000 mosquitos en la Reserva DeLuca, al sur de Orlando. El objetivo fue analizar las comidas de sangre de estos insectos para identificar qué especies de vertebrados integran el ecosistema local. El resultado fue contundente: el análisis de más de 2.000 muestras permitió detectar ADN perteneciente a 86 especies diferentes, entre mamíferos, aves, reptiles y anfibios.
Los mosquitos habían picado desde ranas diminutas hasta animales de gran tamaño como ciervos y vacas. La diversidad incluyó especies arbóreas, migratorias, residentes, nativas, invasoras y algunas en peligro de extinción. El único gran ausente fue la pantera de Florida, un felino tan escaso que no se hallaron mosquitos que se hubieran alimentado de él.
Una herramienta novedosa para conservar la biodiversidad
El método se basa en analizar el ADN presente en la sangre ingerida por los mosquitos, una técnica que podría superar varias limitaciones de los relevamientos tradicionales. Estos suelen requerir equipos de especialistas, trampas específicas y extensas jornadas de trabajo de campo.
“Los estudios de biodiversidad son esenciales para la conservación, pero las encuestas de campo son costosas, demandan mucho trabajo y requieren experiencia taxonómica”, explicó Hannah Atsma, coautora del estudio, en un comunicado de la Universidad de Florida.
Gracias a esta técnica, los investigadores lograron identificar cerca del 80% de los vertebrados que se sabe forman parte de la dieta de los mosquitos en la reserva. Entre las especies detectadas se encuentran serpientes de cascabel, águilas calvas, coyotes, nutrias, sapos y tortugas terrestres. Solo quedaron fuera los animales que viven bajo tierra, como el topo oriental, probablemente porque los mosquitos no logran acceder a ellos.
Durante la temporada húmeda, cuando la población de mosquitos aumenta de manera significativa, el método mostró una eficacia igual o incluso superior a la de los monitoreos convencionales. Un estudio complementario, liderado por la investigadora Samantha Wisely, concluyó que “los mosquitos comparan favorablemente con los métodos tradicionales durante la estación de lluvias”.
Aliados inesperados de la ciencia
Si bien la investigación descarta la posibilidad de revivir especies extintas a partir de mosquitos fosilizados —como propone la saga cinematográfica—, confirma que estos insectos pueden actuar como archivos biológicos extremadamente valiosos.
“Los mosquitos no suelen dar la impresión de ser importantes para los ecosistemas, pero en realidad cumplen roles clave”, subrayó Reeves. Analizar su sangre permite obtener una instantánea genética amplia y precisa de la fauna presente en un área determinada.
Por su bajo costo, su alcance y su eficacia, este método podría integrarse en programas de conservación y gestión ambiental en distintas regiones del mundo. Así, uno de los insectos más rechazados por los seres humanos podría convertirse en una herramienta clave para proteger la biodiversidad del planeta.
