¿Es lo mismo ser Asperger que autista?

🧠 Cada 18 de febrero se conmemora el Día Internacional del Síndrome de Asperger, una fecha que suele reabrir un debate recurrente: ¿se trata de una condición distinta al autismo? Con el paso de los años, los avances en las investigaciones clínicas han ido desdibujando esa frontera histórica. Lo que antes se consideraba una división clara, hoy es entendido como una realidad mucho más compleja e integrada de lo que se creía en décadas pasadas.

📜 El origen de esta denominación se remonta a los años cuarenta, de la mano del pediatra austríaco Hans Asperger. En aquel entonces, el médico describió a un grupo de niños que presentaban desafíos en la interacción social y focos de interés muy marcados, pero que conservaban un lenguaje fluido. Durante mucho tiempo, estas características se interpretaron como algo ajeno al autismo “clásico”, el cual se vinculaba a dificultades comunicativas más severas. Así se instaló en la cultura popular el estereotipo del “genio excéntrico”, una etiqueta que, aunque sirvió para visibilizar ciertos perfiles, terminó creando categorías que la ciencia actual considera rígidas.

🩺 En la actualidad, la postura de la comunidad médica es contundente: el Asperger forma parte integral del Espectro Autista. El cambio fundamental ocurrió en 2013 con la publicación del manual DSM-5, donde el Síndrome de Asperger dejó de figurar como un diagnóstico independiente para ser absorbido por la categoría de Trastorno del Espectro Autista (TEA). Bajo los criterios vigentes, quienes antes recibían aquella etiqueta hoy se encuentran dentro del denominado TEA Nivel 1, que hace referencia a personas que requieren apoyo, aunque en menor grado que otros perfiles dentro del mismo espectro. No son dos condiciones diferentes, sino una misma realidad expresada de múltiples maneras.

🗺️ Es fundamental comprender que el concepto de “espectro” no debe interpretarse como una línea recta que va de “leve” a “grave”. Por el contrario, especialistas sugieren imaginarlo como un mapa multidimensional. Una persona puede tener un desarrollo del lenguaje muy avanzado pero enfrentar desafíos sensoriales extremos; otra puede mostrar una gran autonomía en su vida cotidiana pero sufrir un desgaste social agotador. Hablar de espectro es, en definitiva, admitir que el autismo no se manifiesta de una sola forma, sino a través de infinitas combinaciones posibles.

🗣️ A pesar de que el diagnóstico formal desapareció de los manuales, el término “Asperger” persiste con fuerza en el lenguaje cotidiano y en la identidad de muchos. Esto sucede porque miles de personas diagnosticadas previamente construyeron su identidad y su comunidad bajo esa palabra. Además, durante años funcionó como una etiqueta con menor estigma social que el término “autismo”, una distinción que hoy es cuestionada por la propia comunidad. Actualmente existe un debate interno: mientras algunos prefieren conservar el término por una cuestión de historia personal, otros proponen dejarlo atrás para evitar divisiones artificiales y reconocer la unidad de todo el espectro autista.