🐾 En los últimos meses, las pantallas de TikTok, X e Instagram se llenaron de imágenes que desconciertan a más de uno: jóvenes corriendo en cuatro patas y usando máscaras realistas. Se identifican como “therian”, personas que aseguran sentir una conexión interna, profunda e involuntaria con un animal específico, al que denominan teriotipo.

🧠 El término proviene de la palabra inglesa therianthropy, que combina las raíces griegas para “bestia” y “ser humano”. A diferencia de lo que muchos creen, no se trata de un simple disfraz o de una actuación para las cámaras; para quienes lo viven, es una forma íntima de autodefinición que se manifiesta en sus emociones y rutinas diarias.
📱 El papel de las plataformas digitales ha sido fundamental para que esta subcultura, que nació en foros de los años noventa, hoy explote en Buenos Aires y otras capitales de la región. Sin embargo, la viralidad trajo consigo una ola de burlas y controversias, especialmente tras conocerse incidentes aislados de agresiones o comportamientos que desafían las normas sociales.

⚠️ Especialistas como Julissa Podestá señalan que este fenómeno responde, en gran medida, a la necesidad juvenil de pertenencia y validación. No obstante, advierten que el límite está en la salud mental: mientras el joven no pierda el contacto con la realidad ni se aísle de su entorno, no se considera un trastorno, pero es clave que los padres mantengan límites saludables y un acompañamiento cercano.
📍 La comunidad therian busca diferenciarse del movimiento furry o del cosplay, argumentando que su vínculo no es una elección estética sino una vivencia interna. En un mundo cada vez más polarizado, Uruguay y Argentina se convierten en escenarios de encuentros presenciales donde estos jóvenes buscan refugio frente a la incomprensión de los adultos.

🧐 El Dato Curioso
Aunque hoy lo veamos en TikTok, la teriantoía es un concepto que la humanidad arrastra desde hace milenios. Las pinturas rupestres de la cueva de Trois-Frères en Francia, que datan de hace unos 13.000 años, muestran al famoso “Hechicero”: una figura híbrida con cuerpo humano y rasgos de diversos animales (ciervo, oso y búho). Lo que hoy es tendencia digital, fue para nuestros ancestros una de las formas más antiguas de espiritualidad y conexión con la naturaleza.
