Los gatos son uno de los animales domésticos más populares del mundo, pero también de los más incomprendidos. Su independencia, sus rutinas y ciertas conductas que parecen caprichosas tienen explicaciones biológicas y evolutivas que suelen pasar desapercibidas. Estas son diez curiosidades que revelan cómo piensan y sienten los felinos.
- Duermen hasta 16 horas al día
El descanso prolongado responde a su herencia como cazadores. Aunque vivan en departamentos, su organismo conserva la lógica de ahorrar energía para momentos de actividad intensa. - Reconocen su nombre, pero pueden elegir no responder
Diversos estudios demostraron que los gatos identifican sonidos familiares, incluidos los nombres que les dan sus dueños. La falta de respuesta no es desinterés, sino una decisión consciente. - El ronroneo tiene efecto terapéutico
Las vibraciones del ronroneo se producen en una frecuencia asociada a la regeneración ósea y muscular. Por eso se cree que también les ayuda a aliviar el estrés y el dolor. - Tienen memoria emocional
Los gatos recuerdan experiencias positivas y negativas durante largos períodos. Esto explica por qué pueden evitar a una persona o un lugar asociado a una situación desagradable. - Amasar con las patas es un gesto infantil
El movimiento que muchos gatos repiten sobre mantas o personas remite a la lactancia. Es una conducta ligada a la sensación de seguridad y bienestar. - Pueden percibir cambios en el estado de ánimo humano
Aunque no lo expresen de forma evidente, los gatos detectan variaciones en el tono de voz, la postura corporal y el nivel de estrés de quienes conviven con ellos. - Su oído es más sensible que el de los perros
Los gatos captan frecuencias mucho más altas, lo que explica por qué reaccionan a sonidos imperceptibles para las personas. - No todos los gatos odian el agua
El rechazo al agua no es universal. Algunas razas, como el Maine Coon o el Bengalí, muestran mayor tolerancia e incluso curiosidad. - Marcan territorio con feromonas, no solo con arañazos
Al frotarse contra objetos o personas, liberan sustancias químicas que indican pertenencia y generan una sensación de familiaridad. - Su relación con los humanos no es de domesticación completa
A diferencia de los perros, los gatos se adaptaron a convivir con las personas sin perder del todo su autonomía. Por eso conservan conductas más cercanas a sus ancestros salvajes.
Lejos de ser indiferentes, los gatos establecen vínculos complejos y profundos con su entorno. Comprender estas curiosidades permite interpretar mejor sus comportamientos y fortalecer la convivencia cotidiana con uno de los animales más enigmáticos del hogar.
