De la decepción al enojo colectivo: los 10 peores finales de la historia de las series de televisión

Durante años, las series de televisión construyen universos, personajes y vínculos emocionales profundos con su audiencia. Por eso, cuando llega el final, las expectativas suelen ser tan altas como frágiles. No todos los cierres logran estar a la altura de lo prometido y algunos, directamente, se convierten en ejemplos de cómo no terminar una historia. Estos son diez finales que pasaron a la historia por decepcionar, confundir o enfurecer a sus seguidores.

1. Game of Thrones (2019)
El caso paradigmático. Tras siete temporadas de desarrollo político, moral y narrativo, la serie resolvió sus conflictos centrales de manera apresurada. Cambios abruptos en los personajes, decisiones sin sustento emocional y un cierre que pareció más interesado en sorprender que en ser coherente con su propio mundo.

2. Lost (2010)
El misterio fue su motor y su condena. El final apostó por una resolución espiritual que dejó sin respuestas claras a muchas de las preguntas planteadas durante seis temporadas. Para muchos espectadores, el desenlace se sintió más como una evasión que como una conclusión.

3. How I Met Your Mother (2014)
Nueve temporadas construyendo una historia que el último episodio desarmó en minutos. El uso de un final grabado años antes, ignorando la evolución de los personajes, provocó rechazo masivo y la sensación de que todo el recorrido previo había sido en vano.

4. Dexter (2013)
Un cierre que desconcertó incluso a los fans más fieles. El destino del protagonista, aislado y convertido en leñador, fue visto como arbitrario y emocionalmente vacío para una serie que había explorado con profundidad la culpa, la moral y la identidad.

5. The Sopranos (2007)
Icónico y polémico. El abrupto corte a negro dividió a la audiencia entre quienes lo consideran una obra maestra y quienes lo vivieron como una estafa narrativa. Aunque el tiempo lo volvió más valorado, sigue figurando entre los finales más discutidos de la televisión.

6. Pretty Little Liars (2017)
La revelación final del misterio central fue criticada por ser confusa, forzada y poco satisfactoria. Años de pistas, teorías y promesas desembocaron en una resolución que muchos consideraron incoherente con la lógica interna de la serie.

7. True Blood (2014)
El exceso que alguna vez fue su encanto terminó jugando en contra. El final cerró tramas de forma apresurada, eliminó personajes clave sin impacto emocional y dejó la sensación de una historia agotada que no supo despedirse.

8. Killing Eve (2022)
Una de las decepciones más recientes. Tras construir una relación compleja y magnética entre sus protagonistas, la serie optó por un final abrupto y frío, percibido como desconectado del tono emocional que había definido a la historia.

9. Seinfeld (1998)
Una comedia que se enorgullecía de “no tratar sobre nada” terminó con un juicio moral a sus propios personajes. El episodio final fue criticado por traicionar el espíritu de la serie y convertir la ironía en castigo.

10. Roseanne (1997)
El giro final, que reescribía gran parte de la serie como una ficción dentro de la ficción, dejó al público desconcertado. Lo que pretendía ser audaz terminó diluyendo el impacto emocional acumulado durante años.

Cuando el final lo es todo

Un mal final no borra el valor de una gran serie, pero sí puede alterar para siempre la forma en que se la recuerda. En la era del streaming, donde las historias se consumen de manera continua y se revisitan una y otra vez, el cierre se volvió un elemento clave del legado televisivo. Estas series demuestran que, a veces, llegar bien al final es tan importante como haber empezado fuerte.