☕ El hábito de disfrutar más de una taza de café o té al día podría ser mucho más que un simple ritual matutino: es una herramienta para proteger la salud mental.
🔬 Un exhaustivo estudio publicado en The Journal of the American Medical Association analizó los datos de 131.821 participantes durante un lapso de cuarenta años, arrojando conclusiones contundentes sobre la longevidad cerebral.
🎓 La investigación, encabezada por la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, determinó que ingerir entre dos y tres tazas de café diarias, o bien una a dos tazas de té, reduce significativamente las probabilidades de padecer demencia.

🧠 Daniel Wang, líder del trabajo, señaló que el consumo diario de estas infusiones se presenta como una intervención dietética prometedora para prevenir el deterioro de las funciones cognitivas.
🌿 El secreto de estas bebidas reside en sus componentes bioactivos, tales como los polifenoles y la cafeína, que poseen propiedades neuroprotectoras capaces de combatir la inflamación y el daño celular.
📊 Los números del seguimiento son elocuentes: de los participantes analizados, 11.033 desarrollaron demencia, pero aquellos que consumieron café con cafeína lograron reducir un 18 % el riesgo de contraer la enfermedad y un 7,8 % el deterioro cognitivo frente a quienes no lo hacían.
🍵 El estudio reveló un dato clave: quienes optaron por el café descafeinado no mostraron estas mejoras, lo que señala a la cafeína como el agente activo principal detrás de la protección cerebral.
🧬 Por su parte, el autor principal Yu Zhang destacó que los beneficios fueron similares incluso en pacientes con una predisposición genética alta para desarrollar este tipo de patologías.
⚠️ A pesar del optimismo, los expertos advierten que el efecto es reducido y que este hábito debe integrarse en un estilo de vida saludable, ya que existen otras vías complementarias para cuidar el cerebro durante el envejecimiento.
🧐 El Dato Curioso ¿Sabías que la cafeína es el psicoactivo más consumido del mundo? A nivel histórico, el café fue apodado en Europa como el “vino árabe”, y se cree que las primeras cafeterías del siglo XVII fueron fundamentales para la Ilustración, ya que reemplazaron el consumo matutino de cerveza y vino por una sustancia que, en lugar de adormecer, estimulaba el intelecto y el debate crítico.
