El deterioro de las habilidades de comunicación entre los jóvenes genera una creciente preocupación entre expertos, educadores y familias. La expansión de las redes sociales y el uso intensivo de herramientas de inteligencia artificial (IA) estarían debilitando la capacidad de las nuevas generaciones para expresarse con claridad, seguridad y empatía, según un análisis publicado por la revista TIME.
El fenómeno, que ya se observaba antes de la pandemia de COVID-19, se intensificó de manera sostenida desde 2020. Docentes y consultores en comunicación de Silicon Valley detectaron un retroceso acelerado en la escritura y la oratoria de adolescentes, con un impacto directo en su desempeño académico, social y emocional.
La conectividad digital desplazó gran parte de la interacción cara a cara. Los mensajes breves, los memes y las respuestas inmediatas sustituyeron conversaciones profundas, mientras que el sistema educativo continúa priorizando la memorización y los exámenes estandarizados, relegando competencias clave como el debate, la argumentación y la narración.
Especialistas de Mayo Clinic advierten que el reemplazo de la comunicación presencial por medios digitales limita el desarrollo de la escucha activa y la empatía, dos pilares fundamentales para la construcción de vínculos saludables y de la confianza personal. El uso excesivo de redes sociales reduce las oportunidades de interacción real y puede afectar la salud mental de los adolescentes, aumentando el riesgo de ansiedad, depresión y aislamiento.
La pandemia como punto de inflexión
El confinamiento impuesto por la pandemia marcó un quiebre decisivo. Durante ese período, la interacción presencial se redujo drásticamente y fue reemplazada casi por completo por mensajes de texto, redes sociales y, desde finales de 2022, asistentes de IA.
De acuerdo con TIME, los adolescentes en Estados Unidos pasan en promedio cinco horas diarias en redes sociales, y casi la mitad permanece conectada de manera constante. Aunque los “likes”, emojis y rachas ofrecen una ilusión de cercanía, los especialistas coinciden en que solo el contacto cara a cara permite construir intimidad real y fortalecer habilidades comunicativas duraderas.
Mayo Clinic señala que esta reducción del intercambio directo repercute no solo en la comunicación, sino también en el bienestar emocional, dificultando la formación de vínculos significativos.
La influencia de la inteligencia artificial en la educación
El uso de herramientas de IA se generalizó rápidamente en el ámbito escolar. Casi nueve de cada diez estudiantes de entre 14 y 22 años recurren a asistentes virtuales para resolver tareas y dudas complejas. Si bien estas tecnologías ofrecen respuestas inmediatas y bien formuladas, los expertos advierten que su uso indiscriminado reduce el esfuerzo cognitivo.
Investigaciones citadas por TIME indican que esta práctica disminuye la actividad cerebral asociada a la memoria y la creatividad, fomenta la dependencia tecnológica y puede derivar en trabajos poco originales, menor autoconciencia y dificultades para retener información a largo plazo.
Consecuencias que trascienden el aula
La pérdida de habilidades comunicativas no se limita al ámbito educativo. Según TIME, los adolescentes corren el riesgo de perder el interés por relacionarse, lo que puede traducirse en mayores problemas de salud mental, desvinculación comunitaria y dificultades en el mundo laboral.
La publicación advierte que, si la tendencia no se revierte, la denominada “epidemia de soledad” de la década de 2020 podría consolidarse como un problema estructural que marque a toda una generación. En la región de la Bahía de San Francisco, donde el uso de IA es particularmente intenso, incluso los propios estudiantes comenzaron a pedir ayuda para recuperar sus capacidades de escritura y expresión oral.
Recomendaciones para revertir la tendencia
TIME propone una serie de estrategias para enfrentar este desafío. Entre los jóvenes, se sugiere valorar las ideas propias, utilizar la IA solo como herramienta de apoyo en etapas avanzadas del trabajo, participar en actividades comunitarias sin pantallas —como teatro, debate o improvisación— y buscar experiencias laborales que impliquen trato directo con personas diversas.
Para los docentes, se recomienda priorizar el proceso intelectual por sobre los resultados tradicionales, mediante ejercicios frecuentes de escritura y exposición oral en clase. Evaluar la calidad del análisis y la argumentación, así como aplicar técnicas como el “cold call”, puede fomentar una preparación más profunda y reflexiva.
El rol clave de las familias
El acompañamiento familiar resulta fundamental. Mayo Clinic aconseja fomentar la comunicación cara a cara, limitar el tiempo frente a las pantallas y modelar hábitos saludables. TIME sugiere practicar una “presencia intencional”: evitar el multitasking, silenciar los teléfonos durante las comidas y promover el diálogo consciente.
Compartir y debatir artículos, libros o podcasts en familia puede convertir la conversación en un hábito activo y no en un consumo pasivo de información.
La capacidad de comunicarse influye directamente en cómo las personas piensan, aprenden y se relacionan. Si estas habilidades no se fortalecen, las próximas generaciones podrían carecer de herramientas esenciales para colaborar, liderar y ejercer un pensamiento crítico en la vida social y cívica, advierten los expertos.
