El futuro de los bosques tropicales enfrenta desafíos sin precedentes. Un equipo internacional de científicos publicó un estudio en la revista Nature que alerta sobre la aparición de un clima denominado “hipertropical” en la Amazonía, caracterizado por la combinación de temperaturas extremas y sequías intensas que ponen en jaque la capacidad de adaptación de la selva.
El análisis se basó en datos recolectados durante más de tres décadas y sugiere que el bioma tropical más extenso del mundo podría experimentar condiciones similares a las que existieron hace decenas de millones de años. Para ello, los investigadores utilizaron redes de monitoreo ecológico, mediciones de campo y tecnología avanzada que permitieron evaluar la dinámica forestal frente a eventos climáticos extremos.
El estudio documenta un aumento en la frecuencia de las denominadas “sequías calientes”, episodios en los que la escasez de lluvias coincide con temperaturas superiores a los valores históricos. Esta combinación incrementa la mortalidad de árboles en un 55%, reduce la capacidad de la selva para absorber dióxido de carbono y altera la composición de especies. Según los autores, “los bosques tropicales representan el bioma más cálido y húmedo de la Tierra, pero el calentamiento antropogénico los empujará a estados climáticos sin análogos actuales”.
Los científicos observaron especialmente el impacto de eventos recientes de El Niño, como los de 2015 y 2023, que permitieron evaluar la respuesta de la Amazonía ante condiciones extremas. Los resultados mostraron una mayor mortalidad arbórea durante sequías intensas, en particular entre especies pioneras de rápido crecimiento y baja densidad de madera, características de los bosques secundarios.
Estos bosques secundarios, que se desarrollan tras perturbaciones como la tala o los incendios, presentan una vulnerabilidad especial. La investigación señala que las áreas sometidas a tala selectiva son más sensibles a las sequías extremas, lo que incrementa el riesgo de degradación forestal.
De mantenerse los actuales niveles de emisión de gases de efecto invernadero, amplias regiones de la Amazonía podrían evolucionar hacia un estado “hipertropical” hacia fines de este siglo. El estudio identifica un umbral crítico durante la estación seca, a partir del cual las condiciones de temperatura y humedad superan con mayor frecuencia los límites fisiológicos de los árboles, aumentando el riesgo de “muerte regresiva” del bosque, un proceso de pérdida progresiva de masa vegetal difícil de revertir.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó datos demográficos de parcelas forestales del Amazonas central, instaló torres de monitoreo de hasta 50 metros de altura cerca de Manaos y utilizó sensores para medir temperatura, humedad, radiación, flujo de savia y capacidad de absorción de agua de las raíces. Este enfoque permitió identificar un umbral crítico de humedad del suelo, por debajo del cual los árboles reducen drásticamente su transpiración y aumentan las probabilidades de muerte por estrés hídrico.
Según explicó Jeff Chambers, líder del estudio y profesor de la Universidad de California en Berkeley, el hallazgo más llamativo fue que este umbral se mantuvo prácticamente igual en distintos sitios y años, lo que sugiere la existencia de un límite fisiológico común para gran parte de las especies de la región.
Las proyecciones climáticas indican que, hacia 2100, los días de sequía extrema podrían alcanzar hasta 150 por año, una cifra inédita para este ecosistema. Los autores advierten que estos cambios no solo afectarían a la Amazonía, sino también a otras selvas tropicales del planeta, como las de África occidental y el sudeste asiático.
El estudio concluye que los bosques tropicales ya muestran señales de un cambio acelerado y que la velocidad de adaptación de las especies será determinante para su supervivencia bajo el nuevo régimen climático. La aparición del clima hipertropical plantea un desafío crítico para la conservación de uno de los ecosistemas más importantes del planeta.
