La vid de lápiz labial (Aeschynanthus acuminatus) es una planta enredadera nativa de las selvas tropicales y subtropicales del sur y sudeste de Asia. Se caracteriza por sus flores tubulares, generalmente de tonos rojizos y verdosos, que producen néctar y atraen aves polinizadoras.
Un estudio científico reciente reveló que distintas poblaciones de esta especie desarrollaron flores con características diferentes según las aves que las polinizan en cada región. El trabajo, publicado en la revista New Phytologist, demuestra que estas variaciones surgieron por selección natural, sin que desaparecieran los polinizadores originales.
La investigación fue liderada por Jing-Yi Lu, científico nacido en Taiwán y actualmente investigador del Field Museum de Estados Unidos. Junto a un equipo internacional de especialistas de Estados Unidos, Vietnam y China, Lu se propuso comprender por qué esta planta presentaba una diversidad floral inusual y qué implicancias tenía para las teorías clásicas de evolución vegetal.
En el continente asiático, la vid de lápiz labial suele ser polinizada por aves de pico largo, como las suimangas, que se adaptan bien a flores alargadas y de color rojo. Sin embargo, en Taiwán la situación es distinta: la planta es visitada principalmente por aves de pico corto, como la sibia de Formosa (Heterophasia auricularis), una especie endémica de la isla.
En ese contexto, las flores de Aeschynanthus acuminatus en Taiwán son más cortas, anchas y de tonalidades verde amarillentas, rasgos que resultan más atractivos para estas aves. El análisis genético de distintas poblaciones permitió establecer que las plantas taiwanesas descienden de ejemplares continentales, lo que indica que la adaptación a aves de pico corto comenzó cuando los polinizadores de pico largo aún estaban presentes.
Este hallazgo desafía el modelo clásico de Grant-Stebbins, que sostiene que los cambios en la relación planta-polinizador ocurren solo cuando la especie coloniza un ambiente donde sus polinizadores originales ya no existen. Según explicó Lu, un cambio drástico en la disponibilidad de polinizadores no es necesariamente un requisito para que se produzca una adaptación evolutiva de este tipo.
Además, los investigadores señalan que estas modificaciones florales podrían haber facilitado la expansión geográfica de la especie, al permitirle interactuar con una mayor diversidad de polinizadores. Un rango de distribución más amplio, sostienen, puede reducir riesgos ecológicos y abrir nuevas oportunidades adaptativas.
El estudio también subraya el valor de la observación directa en la naturaleza. Como señaló el coautor Rick Ree, comprender estas interacciones ecológicas requiere trabajo de campo y atención a los detalles, ya que no existen sustitutos para la observación directa de los organismos en su entorno.
Así, la vid de lápiz labial se convierte en un ejemplo concreto de cómo la evolución puede seguir caminos alternativos, guiada únicamente por mutaciones al azar y selección natural, sin intención ni planificación, pero con resultados sorprendentemente diversos.
