Un crimen que marcó un antes y un después
Este año se cumplen 29 años del asesinato de José Luis Cabezas, el fotógrafo argentino secuestrado y ejecutado el 25 de enero de 1997 en la ciudad de Pinamar. El crimen conmocionó al país y se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad de prensa y el derecho a la información en la Argentina.
Cabezas trabajaba para la revista Noticias y había ganado notoriedad tras fotografiar al empresario Alfredo Yabrán, un hombre poderoso y hasta entonces prácticamente invisible para la opinión pública. 📸
El contexto de poder e impunidad
Durante la década del 90, la Argentina atravesaba un clima de fuerte concentración de poder político y económico, con altos niveles de impunidad. La fotografía de Yabrán publicada en Noticias rompió ese cerco y expuso el entramado de relaciones entre negocios, política y medios.
El asesinato de Cabezas fue interpretado desde el primer momento como un mensaje disciplinador hacia el periodismo: mostrar lo que no debía verse podía tener consecuencias fatales. ⚠️
Investigación, condenas y polémicas
La investigación judicial logró identificar a los responsables materiales e intelectuales del crimen. Policías bonaerenses, integrantes de bandas delictivas y empresarios vinculados al entorno de Yabrán fueron condenados. Sin embargo, con el paso de los años, reducciones de penas, beneficios y liberaciones anticipadas generaron un fuerte rechazo social.
Para amplios sectores de la sociedad, la justicia fue incompleta y dejó la sensación de que no todos los responsables pagaron por el crimen. ⚖️
“No se olviden de Cabezas”
La frase “No se olviden de Cabezas” se convirtió en una consigna transversal, repetida cada año por periodistas, organizaciones sociales y ciudadanos. Más que un recuerdo, funciona como una advertencia: sin libertad de prensa, la democracia se debilita.
A casi tres décadas del asesinato, el caso sigue siendo un recordatorio incómodo sobre los límites del poder, el rol del periodismo y el costo de informar en contextos adversos. 📰
Memoria y vigencia
Recordar a José Luis Cabezas no es un ejercicio nostálgico, sino un acto de memoria activa. En un escenario donde persisten presiones, discursos hostiles y ataques a la prensa, su asesinato conserva plena vigencia como símbolo de resistencia y compromiso profesional.
La pregunta que dejó abierta sigue siendo la misma: ¿qué precio se paga por mostrar la verdad?
