💪 Entrenar duro y subir la foto al espejo se volvió casi un ritual obligatorio en la era digital, pero la ciencia empezó a mirar debajo de la superficie de esos abdominales marcados. Un estudio de la Universidad de Brunel, en el Reino Unido, puso la lupa sobre esta conducta y encontró que la frecuencia de estos posteos suele estar ligada a rasgos narcisistas.
🧠 La investigación, encabezada por la psicóloga Tara Marshall, sugiere que estos usuarios no solo buscan mostrar su progreso físico, sino que persiguen una validación externa constante. En este esquema, los “me gusta” y los elogios en los comentarios funcionan como un combustible necesario para apuntalar una autoestima que, a veces, es más frágil de lo que parece.
📈 Para el equipo de Marshall, exponer la disciplina y la fuerza en las redes sociales opera como un indicador de estatus dentro de la cultura del bienestar. Si bien para muchos la exposición funciona como un motor para no abandonar la rutina, para otros es simplemente una herramienta para gestionar inseguridades personales no resueltas.
📱 El fenómeno tiene una explicación biológica: cada interacción digital positiva dispara una sensación de recompensa en el cerebro. Este circuito de placer refuerza el hábito, creando un ciclo donde el usuario necesita publicar cada vez más para sentirse visto y valorado por su entorno virtual.
⚖️ En definitiva, los expertos aclaran que subir un logro deportivo no te convierte automáticamente en un paciente psiquiátrico. El problema —o el dato revelador— aparece en la frecuencia y la intención: cuando el entrenamiento no parece haber ocurrido si no hay una notificación de por medio, la relación con la propia autoimagen entra en una zona gris.
🧐 El Dato Curioso Este fenómeno tiene un nombre técnico en psicología moderna: se lo vincula con la “Búsqueda de Atención Crónica”. Lo curioso es que, según diversas métricas de algoritmos de redes sociales, las fotos de personas en el gimnasio o haciendo deporte tienen un 60% más de probabilidades de recibir comentarios negativos o críticas silenciosas (el famoso “shaming”) en comparación con fotos de viajes o comida, a pesar de que suelen ser las que más “likes” cosechan.
